Los tres mosqueteros

Una mañana, de la mano de Carl Sagan (1934 – 1996), astrónomo norteamericano, descubrí lo que se ha dado a conocer como la teoría del cerebro triuno. Ese mismo día, y comido por la curiosidad, empecé una búsqueda desaforada sobre ese sorprendente modelo del cerebro humano. Por suerte, hallé los extraordinarios trabajos de MacLean, Sperry y Hermann que, a partir de entonces, están en el trasfondo de mi trabajo como educador.

Paul D. MacLean (1913 – 20007), físico y neurocientífico norteamericano, propuso que, al igual que el árbol, con el tiempo, va añadiendo capa sobre capa de corteza, el cerebro humano, ha ido creciendo, también, añadiendo capa sobre capa a lo largo de su evolución, desde los reptiles hasta los humanos. Su teoría concibe el cerebro humano en un 3 en 1, un modelo de cerebro formado por tres elementos interrelacionados: el cerebros reptiliano (de unos 200 millones de años de antigüedad), el sistema límbico (de unos 65 millones de años de antigüedad) y el neocórtex (de unos 3,5 millones de años de antigüedad), que controlan la vida instintiva, emocional e intelectual, respectivamente. Para mí el reto se encuentra en conseguir que este paquete de 3 en 1 funcione, a su vez, como un equipo de 3 a la 1; la inteligencia instintiva del cerebro reptiliano, la inteligencia intuitiva del cerebro límbico y la inteligencia analítica del neocórtex.

El sistema reticular nos recuerda que somos animales y que en educación, como en la vida, no podemos desvincularnos de atender a todo lo que tiene que ver con nuestra supervivencia (para adquirir un sentimiento de seguridad y tranquilidad); además de abrir espacios, con excelencia, para el movimiento y el cuerpo.

El sistema límbico nos recuerda que somos seres relacionales, seres emocionales, y que en educación, como en la vida, es importante cuidar nuestra sensorialidad y nuestra afectividad como si de un gran tesoro se tratara.

El neocórtex nos recuerda que somos seres racionales y que, al abrir el abanico de nuestras capacidades superiores, constantemente y de manera cotidiana, vamos tejiendo y viviendo en la trama de la cultura; y que, en educación, como en la vida, es importante mantener el placer por conocer y comprendernos a nosotros, a los otros, y al complejo mundo en el que vivimos.

Roger W. Sperry (1913 – 1994), filólogo, psicólogo y zoólogo norteamericano, obtuvo el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1981 por sus trabajos acerca de las funciones y la especialización de los hemisferios cerebrales. Sus investigaciones permitieron establecer que la capacidad de hablar, escribir, leer y razonar con números, es fundamentalmente responsabilidad del hemisferio izquierdo; mientras que la capacidad de percibir y orientarse en el espacio, trabajar con tareas geométricas, elaborar mapas conceptuales y rotar mentalmente formas o figuras, son ejecutadas predominantemente por el hemisferio derecho. Según mi punto de vista, en este caso, el desafío es integrar y aprovechar todas las capacidades que nos aportan ambos lados de nuestro cerebro.

Ser conocedores de esta especialización nos permite trabajar en educación, como en la vida, de tal manera que permitamos a nuestro cerebro funcionar de manera unificada, estableciendo una comunicación fluida, complementaria, entre ambas partes; que permita desarrollar y potenciar sus peculiaridades y su mutua colaboración.

Ned Hermann (1922 – 1999), intentó explicar como el cerebro asimila la información (teoría del cerebro total). Basándose en los modelos de Sperry y MacLean, Hermann percibió un cerebro compuesto por cuatro cuadrantes, que resultan del entrecruzamiento del hemisferio izquierdo y derecho, y de los cerebros límbico y cortical. Los cuatro cuadrantes representan cuatro formas distintas de operar, de pensar, de crear, de aprender y, en suma, de relacionarse con el mundo.

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9 respuestas a Los tres mosqueteros

  1. Maria Magarolas Jordà dijo:

    No sé on ho vaig llegir, però el cos callós relaciona un hemisferi amb l’altre i en la dona es desdibuixa, es a dir, en la dona la relació entre un hemisferi i l’altre és més fluïda.

  2. Marta dijo:

    A-pa-ssio-nant!!!

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