Esto es tuyo, esto es mio…

Según mi criterio, para que el trabajo educativo sea honesto y constructivo es necesario tener presente los fenómenos de la transferencia y la contratransferencia, que se producen de manera inevitable en toda relación, aunque se planteen de manera principal por el psicoanálisis.

Fue S. Freud (1856-1939) quien, por primera vez, se percató de la fuerza que ejerce la transferencia en el proceso terapéutico. La transferencia, por lo común inconsciente, se da cuando una persona “traspasa” pensamientos, conductas y sentimientos, que proceden de una situación o persona del pasado, a otra situación o persona en el presente.

Según mi opinión, en el trabajo de acompañamiento, a menudo, podemos encontrarnos con posibles transferencias. Por mi experiencia, se pueden dar transferencias cuando los niños y niñas:

  • reflejan sus experiencias parentales, en ocasiones colocando al educador dentro de determinados roles.

  • ven al educador como todo poderoso que todo lo sabe.

  • esperan que el educador los rescate o los persiga.

A causa de la importancia que le doy a la transferencia, pienso que un buen equipo educativo debería estar formado por figuras masculinas y femeninas. El hecho que el niño y la niña se encuentren, y entren en relación, con ambas figuras abre más posibilidades de transferencia y, consecuentemente, se abren más oportunidades de crecimiento.

Por su lado, la contratransferencia abarca las emociones, pensamientos y conductas provenientes del bagaje del pasado, que el educador trae al encuentro con el niño; especialmente, frente a la transferencia de éste.

Por ésta razón, y alguna otra, pienso que un educador no puede llegar más allá de lo que le van a permitir sus propias barreras, sus propios temas pendientes. Así pues, coincido con C. G. Jung (1875 – 1961) cuando afirmó que el analista debe ser analizado; ya que, creo, es esencial identificar nuestros propios posos internos; aceptar, transcender e integrar nuestros particulares mensajes parentales y otros que puedan interferir en nuestro trabajo.

Según lo dicho, una de las maneras de crecer como educador es tomar la responsabilidad de abordar estos aspectos de manera personal. ¿Cómo es posible que un niño así me saque de mis casillas? ¿Qué hace que las respuestas de esta niña me pongan en crisis? En muchos de estos casos, esa determinada relación con el niño, abre en el educador su propia problemática no resuelta. No es fácil ni cómodo encontrarse con la rabia, la tristeza, la pérdida… en una relación de acompañamiento educativo; ya que, todo aquello que se abra en el niño se abrirá también en el educador. En estos casos, yo invito a que el educador sienta, reconozca, acepte y sostenga, aquello que en él se abre; y, a la vez, en ese sostenerse, acompañe y sostenga al niño. Por todo ello, es imprescindible diferenciar, otra vez, entre dentro-fuera; ¿qué es del niño?, ¿qué es mio?, ¿qué abre en mí aquello que el niño trae a la relación?, ¿cómo acompaño lo mio?, ¿cómo me sostengo para, luego, poder sostener?, y un largo etcétera.

Incluso, el vocabulario y el tono de voz de un niño puede recordarnos a otro niño y, sin darnos cuenta, podemos responderle como si él fuera el otro. Es útil reconocer lo que estamos haciendo y de esa manera responder a cada niño según su propia individualidad. Además, como trabajo personal, es interesante trabajar las razones por las que hicimos tal o cual conexión.

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10 respuestas a Esto es tuyo, esto es mio…

  1. Albert dijo:

    M’encanta!

  2. Marta dijo:

    Guillem,
    parlar amb tu ja esdevé un enriquiment
    llegir-te… un regal.

    Moltes gràcies per la creació d’aquest espai.
    A reveure.
    Marta

  3. Maria Magarolas Jordà dijo:

    M’agradaria saber més d’aquest tema. És interessant.

    • És interessant la visió que en dóna el Psicoanàlisi, però, personalment, em sento més proper a la revisió que la Gestalt ha fet del tema. Si et ve de gust aprofundir-hi, et recomano aquesta segona via.

  4. David Sarmiento dijo:

    Hola Gulliem, gràcies per compartir aquest espai, m’agrada i rebo aquest escrit com una reflexió personal, als educadors. Moltes gràcies, una abraçada i llum.
    David S

  5. Pingback: De niño a niño interior, o cómo el trabajo con niños puede ser una segunda oportunidad (2/4) | Ser para educar

  6. Pingback: Actitudes, intenciones, respeto y circularidad (1/3) | Ser para educar

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