Superposición e incertidumbre

Hace años, trabajando en un proyecto con jóvenes, uno de ellos, Juan Jiménez (alegre, vivaz, nostálgico, sin recursos económicos, inteligente, con un bajo nivel académico, de gran corazón, impulsivo, trabajador, honrado y multitud de muchas otras cosas), me dijo Me gusta como soy cuando estoy contigo. En ese momento, no fui consciente de las implicaciones que para mí tendría esa frase; pero, algo que sí sé, aquí y ahora, es que dejó en mí una semilla que, últimamente, está dando su fruto. Por todo ello, y por lo que todavía está por llegar, gracias, Juan.

En 3º de carrera, en la Facultad de Física de la UB, tuve un magnífico profesor de mecánica cuántica, Amilcar Labarta. Además de profesor, amigo, hijo, compañero, físico, y un largo etcétera, era, también, un gran aficionado a la música flok americana y un iniciado en guitarra. Cabe decir que, a través de los discos de Peter Seeger (1919), hicimos muy buenas migas. A él quiero agradecerle el hecho de haberme presentado a dos grandes personajes: E. Schrödinger (1887 – 1961) y K. Heisenberg (1901 – 1976).

De Schrödinger quisiera destacar, ahora, uno de los experimentos imaginados, para mí de los más increíbles, llamado el gato de Schrödinger. En una caja sellada se colocan un gato, un bote de ácido prúsico, un átomo radioactivo, un contador Geiger, un relé eléctrico y un martillo. Si el átomo se desintegra, el contador Geiger detecta la radiación resultante y manda una señal que dispara el relé, que suelta el martillo, que rompe el frasco, con lo que el gato muere envenenado.

La clave del experimento está en que el proceso de desintegración del átomo es un proceso cuántico. La probabilidad de que el átomo se desintegre en un período determinado es conocida. Lo que no podemos saber es si se ha desintegrado en un momento dado y, por lo tanto, si el gato está vivo o muerto en ese momento; al menos hasta que se abra la caja. El animal existe en una superposición en la que está tanto vivo como muerto al mismo tiempo.

El principio de superposición reza que si el mundo puede estar en un estado A y también en un estado B entonces también podrá estar en un estado que sea la combinación de ambos. Sin embargo, al efectuar una medición del estado sólo se podrá obtener A o B. Esto quiere decir que, justo hasta el momento en el que se mide, el mundo está en los dos estados simultáneamente, pero, después de observarlo, el estado colapsa a uno de los dos posibles: A o B. En el experimento, el gato puede estar tanto vivo como muerto y como ambos son estados posibles, también puede estar en una combinación que sea vivo y muerto. Ambas realidades coexistirán hasta que un observador abra la caja, vea el estado del gato y haga colapsar el sistema a una sola posibilidad: o vivo o muerto.

A nivel de nuestra identidad, estamos constituidos por una multitud de pedacitos que, a lo largo de nuestra vida, van sumado: hijo, padre, hermano, hombre, persona, amigo, educador, colega, etc.; a ellos podemos añadirles todas aquellas características que consideremos forman parte de nuestra identidad (simpático, lacónico, amable, etc.). De manera parecida a lo que pasa con el principio de superposición, en un nivel profundo somos una superposición de todos nuestros estados potenciales. Cuando interactuamos con el otro y nos observa colapsa nuestro sistema a una sola identidad; el mirar del otro nos identifica en alguno de nuestros estados con sus posibilidades (eso, en algunos casos, puede ser limitante). Pero, a la vez, a través de la interacción con el otro pueden emerger en nosotros estados que, incluso para nosotros mismos, sean completamente desconocidos.

De Heisenberg quisiera apuntar que, según se desprende de su Principio de Incertidumbre, el observador y lo observado están involucrados en un diálogo creativo que, de algún modo, transmuta una de muchas posibilidades cuánticas en una realidad fija y cotidiana. La forma particular en que se observa la realidad cuántica contiene muchas posibilidades y puede depender del observador cuál de ellas se manifestará. Heisenberg lo explica diciendo que la transición de lo posible a lo real tiene lugar durante el acto de la observación. Y, por lo tanto, el mismo Heisenberg afirma que, la realidad objetiva ha desaparecido; lo que nosotros observamos no es la naturaleza en sí, sino la naturaleza expuesta a nuestro método de interrogación.

Según mi parecer, en toda relación educativa, cuando observo al otro, lo encapsulo y/o lo catapulto en Alguien que depende, en parte, del diálogo creativo que soy capaz de mantener con él. En una relación educativa, afirmar que todo es posible no quiere decir que todo sea igualmente probable; y esa transición de lo posible a lo real depende de nuestra historia de interacciones y de nuestra manera relacional. De esta forma, podemos acompañar al otro para que emerja en él, para que devenga real, la mejor versión de él mismo. Este diálogo creativo, como una suerte de empatía relacional al estilo de M. Marroquín, fomenta una dinámica combinada entre la relación que se establece entre ambos, y los recursos que los dos aportan al conjunto. En este proceso, según S. Gilligan, coexisten múltiples verdades de manera simultánea; y, cuando perdemos las conexiones relacionales entre ellas, puede surgir lo que llamamos problema.

La mecánica clásica, a su vez, nos recuerda que toda acción genera una reacción. C. G. Jung (1875 – 1961) reflejó este principio cuando afirmó que cuánto más nos identificamos con una identidad más grande es la sombra que proyecta. Esta es la razón por la que al observar al otro (o a nosotros mismos) y verlo, por ejemplo, como alguien agradable es importante ser conscientes que, a la vez, también es alguien desagradable y, al mismo tiempo, es muchas otras cosas más; y que, todas ellas, están conectadas entre sí, y relacionadas con él y conmigo, conformando la totalidad de su Persona.

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6 respuestas a Superposición e incertidumbre

  1. Juan Ma dijo:

    Me ha encantado este artículo. Leyendolo y pensándolo, me conecta aún más conmigo mismo y al mismo tiempo con los otros y con el entorno. Me recuerda también a algo que leí o escuché de Maturana, que decía que no debemos perder nunca la confianza en la vida. Muchas Gracias. Juan Ma

  2. Pingback: Identidad y esencia | Ser para educar

  3. Ronald dijo:

    “La forma particular en que se observa la realidad cuántica contiene muchas posibilidades y puede depender del observador cuál de ellas se manifestará. Heisenberg lo explica diciendo que la transición de lo posible a lo real tiene lugar durante el acto de la observación……”

    Esto quiere decir que se manifestarán muchas realidades simultaneas conforme cuantos observadores existan. Y se supone que existirá una realidad cuántica en un momento dado…..será que este realidad es como un árbol y que casa rama, tallo con sus hojas que lo forman serán como las realizades individuales…..

    En fin…

  4. Pingback: El campo relacional | Ser para educar

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