No aprendemos a través de la instrucción

En La oración de la rana II (1988), del sacerdote jesuita Anthony de Mello (1931-1987), encontramos este maravilloso cuentecito:

“Un gran y estúpido rey se quejaba de que la aspereza del suelo lastimaba sus pies, de manera que ordenó alfombrar de cuero todo el país. El bufón de la corte se mataba de risa cuando el rey se lo contaba. «¡Es una idea absolutamente absurda, Majestad!», exclamó. «¿A qué viene un gasto tan innecesario? ¡Mandad cortar dos trozos de cuero y protegeos con ellos vuestros reales pies!». Así lo hizo el rey. Y así se inventaron los zapatos.”

En el encuentro entre el suelo y el rey, el suelo no especifica lo que le pasa al rey, ni el rey determina lo que le pasa al suelo. Según H. Maturana (1928), en Emociones y Lenguaje en educación y política (1998), los seres vivos somos sistemas determinados por nuestra estructura; es decir, nada fuera de nosotros puede determinar lo que nos sucede (véase ¿Cómo sé lo que sabes?).

Todos los organismos existimos en interacción con el medio (físico y social). Así pues, en el encuentro con el medio, éste desencadena en el organismo un determinado cambio en su estructura que viene determinado por su estructura en el momento del encuentro. De la misma manera, el organismo desencadena en el medio un cambio determinado por la estructura del medio. Consecuentemente, teniendo en cuenta el conjunto de encuentros que se dan entre organismo y medio a lo largo de un espacio de tiempo determinado, el ser vivo y el medio cambian de manera congruente, y lo hacen de un manera parecida a como lo hacen el pie del rey y el suelo de su reino.

Y, esto, el bufón lo sabía muy bien. Cuando el rey sale a pasear, si no quiere lastimarse sus pies, en caso de rozaduras con el suelo, el bufón le pide que se los cubra con cuero. Y, el bufón le pide al rey lo que le pide no porque piense que el suelo dañará los pies de su majestad, sino porque sabe que los pies del monarca tienen tal estructura que su encuentro con el suelo desarrollará un cambio estructural que le será perjudicial al soberano. Según el gobernante, su bienestar depende de la suavidad del suelo y, por lo tanto, demanda tapizarlo; según el bufón, depende de sus pies. La prueba de que la razón la tiene el payaso la encontramos en el hecho de que a lo que nos lleva la historia es a la invención de los zapatos y no al descubrimiento de la moqueta.

Esta historia corrobora aquello que, según el biólogo chileno, es una condición constitutiva de los seres vivos. Incluso en la lectura de esta historia, tú que la estás leyendo, lo estás haciendo desde ti mismo, y debido a que estás determinado por tu estructura, no puedes hacerlo desde ningún otro lugar. Lo que, aquí, yo estoy escribiendo no dejan de ser una serie de estímulos que desencadenan en ti una sucesión de cambios y modificaciones estructurales. Y lo hacen no porque lo haya escrito yo; sólo soy una posibilidad determinada con la que te estás encontrando, ahora y aquí, haciendo lo que estás haciendo, pensando en lo que estás pensando y sintiendo lo que estás sintiendo. Esto, lo confirma el hecho de que aquello que tú, realmente, estás haciendo es algo a lo que, en lenguaje coloquial, llamamos “hacer tu propia lectura”; ya que, seguramente, si me hicieras una devolución, nos daríamos cuenta de que “eso que has leído” tiene más que ver contigo que conmigo. En tal caso, podríamos entrar en el juego de idas y venidas que constituirían un diálogo del tipo: “si, pero yo, lo que escribí fue…”; “¡ah!, claro, pero yo supuse…”; “nunca hubiera pensado que alguien pudiera haber interpretado que…”; “sin duda, la lectura que yo le di tiene que ver con que…”; “¡vaya!, si yo lo hubiera sabido de antemano…”; y un largo etcétera. Y, a pesar de lo dicho, resulta que, de vez en cuando, los seres vivos, cuando nos encontramos, nos entendemos y, eso, nos permite el milagro de construir proyectos en común.

Cuando los seres vivimos estamos en interacciones recurrentes, en mutua convivencia, cambiamos de manera congruente con nuestras circunstancias, con el medio; y, éste, en un sentido estricto, cambia con nosotros. Así pues, los pies del rey cambian en su relación con el suelo, y el suelo lo hace en su relación con los pies. Y, en la historia de interacciones del pie con el suelo, ambos cambiarán de forma congruente a las circunstancias de sus encuentros. De esta manera, mi hijo, que desde pequeño anda descalzo por las piedras que cubren el patio de nuestra casa, ha desarrollado en sus pies algo que llamamos “callos”, que no son otra cosa que unos cambios congruentes con la historia de interacciones con el patio; y, éste, a su vez, si pudiéramos observarlo con detenimiento y bajo un microscopio, nos daríamos cuenta que ha vivido una serie de cambios en la forma y tamaño de las piedras que lo constituyen.

Así, el aprendizaje no deja de ser una transformación de la estructura de un ser vivo, coherente con las circunstancias en el fluir de sus interacciones (con el medio y/o con otro ser vivo), sin esfuerzo. Por ejemplo, cuando queremos evaluar a un niño, nos podemos preguntar, ¿de qué manera este niño que vivía de esta manera ha aprendido a hacer las cosas que ahora sabe hacer? Y, normalmente, formulamos la pregunta como si el entorno fuera inmutable y siempre hubiera sido de la misma manera. Y, habitualmente, respondemos a esa pregunta como si el entorno hubiera instruido desde fuera al niño; como si el entorno hubiera determinado los cambios del niño.

Pero, ahora, como el bufón, sabemos que eso no es así; que el niño no ha aprendido a vivir en su entorno (escuela, familia, proyecto, etc.) sino que han cambiado conjuntamente (él y el entorno); que los seres vivos no aprendemos a través de la instrucción, sino que aprendemos por la transformación que desencadena en nuestra estructura interna (principalmente, nuestro sistema nervioso) el conjunto de nuestras interacciones recurrentes con aquello o/y aquellos que nos rodean; y a eso le llamamos, convivir. Por eso, a veces, en lugar de aprender un materia aprendemos la mirada del profesor (véase ¿Cómo sé lo que sabes?)

Este niño que, por ejemplo, después de un tiempo, ha aprendido lo que es un número, no lo ha aprendido con un material determinado, no lo ha aprendido bajo la instrucción de un adulto, sino que él (su estructura) se ha ido transformado en y con el entorno, conjuntamente con los cambios que han ido sufriendo los materiales, los adultos, las paredes…; de manera que, después de un tiempo, ha emergido en él la idea de número en su transformación congruente con el fluir de sus interacciones con el adulto, con sus compañeros y con el material… sin esfuerzo.

Esta entrada fue publicada en Aprendizaje y Desarrollo, Constructivismo, Dentro-Fuera y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

15 respuestas a No aprendemos a través de la instrucción

  1. Caroline dijo:

    Bon dia Guillem,
    Gràcies per aquest blog, molt interessant. M’ha agradat aquest post, estic d’acord i ho estic intentant transmetre a la professora de la meva filla de cinc anys. Li calen dades que ho demostrin. Coneixes algun llibre o quelcom que m’ha ajudi a la meva tasca?
    Fins aviat

  2. Apreciada Caroline, sento contestar-te tan tard.

    Una petita crisi m’havia portat a suspendre momentànemaent les meves respostes. Un cop superada, gràcias a la conversa d’ahir amb el Joan, passo a contestar-te.

    L’única persona que jo conec que ha tractat el tema amb prou profunditat i seriositat és H. Maturana. Segon el meu criteri, llegir Maturan no es fàcil, ja que usa un llenguatge molt propi i particular que, a primer cop d’ull, en pot dificulatr la seva comprensió.

    Per a començar a introduir-t’hi, et recomano dos llibres: El sentido de lo humano y Emociones y lenguaje en educación y política. El primer pots baixar-te’l des d’aquesta adreça:

    http://rapidshare.com/#!download|413l34|141684252|Maturana__Humberto-_El_sentido_de_lo_humano.rar|1353

    El segon, des d’aquesta altra:

    http://turismotactico.org/proyecto_pologaraia/wp-content/uploads/2008/01/emociones.pdf

    No sé si ens coneixem personalment i, per tant, no t’ubico geogràficament. Si vius a prop de les comarques de tarragona i pots accedir a biblioteques, del mateix autor:

    – a la biblioteca X. Amorós de Reus trobarás Amor y juego: fundamentos olvidados de lo humano
    – a la biblioteca de la urv trobarás Conversando con Maturana sobre educación.

    Qualsevol alrte cosa, resto a la teva disposició.
    Una fort abraçada i endavant perquè, en particular, la teva filla s’ho mereix; i, en genearal, el sistema educatiu ho necessita.

    • Caroline, després de passar una bona nit, m’he llevat pensant que la resposta que vaig donar-te va ser molt maturaniana i, conseqüentment, molt epistemològica.

      La reforma educativa vigent en l’actualitat està amarada de constructivisme:

      https://guillemmassot.wordpress.com/2010/07/17/constructivismo-antes-del-constructivismo/

      Qualsevol dels autors que cito en aquesta reflexió són bon exemple del model teòric de l’actual reforma educativa. Sota el meu criteri, val la pena la lectura de Piaget i Vigotski.

      Vigotski té llibres fantàstics (altament recomenable és Pensament i llenguatge), però en cap d’ells trobaràs explícitament el dubte que planteges. Ara bé, hi ha bastanta bibliogafia on s’expliquen aplicacions pràctiques de les teories de Vigotski a l’educació, en general, i a la educació infantil, en particular. Et recomano Ensenyar i aprendre, un diàleg amb el futur: L’aproximació de Vigotski, de l’editorial Rosa Sensat (Temes d’infància); o Redescobrint Vigotski, de la mateixa col·lecció. Tots dos els pots trobar a la biblioteca de la URV de Sascelades.

      Per altra banda, Piaget és dur de llegir i, a voltes, costa trobar la manera d’aplicar allò que diu al camp pròpiement pedagògic (ara bé, et recomno qualsevol dels seus llibres; per a començar, potser val la pena llegir Psicologia del niño on el mateix Paiget, juntament amb Inhelder fa una revisió-resum d’ell mateix). Per tant, hi ha hagut gent que s’ha dedicat a explicar com es pot aplicar Piaget directament a l’aula. En aquest sentit val la pena llegir a C. Kamii. Aquesta autora ha publicat una pila de llibres explicant la seva experiència adaptant Piaget a l’educació infantil. Encara que en els seus textos no hi ha reflexions de caire molt epistemològic (per tant, no hi trobaràs referències al fet que els éssers vius no aprenem amb la insrtucció) i trobaràs una metodologia que presuposa que l’infant no aprèn des de la instrucció, sinó des de la construcció. A la biblioteca de la URV, de Sescelades, hi trobaràs bastants llibres de la Kamii. Per a començar, i en referència a al teva filla de 5 anys, jo et recomano La teoría de Piaget y la educación preescolar.

      Ara, sí, em sento més content amb la resposta donada
      Una abraçada

  3. Pingback: La vida es sueño | Ser para educar

  4. Pingback: Bienvenida al número | Ser para educar

  5. Pingback: El encuentro de dos miradas | Ser para educar

  6. Pingback: Autopoiesis | Ser para educar

  7. Pingback: El número Dunbar | Ser para educar

  8. Pingback: Jaikus y el pensamiento infantil | Ser para educar

  9. Pingback: Estructura en forma de esquemas | Ser para educar

  10. Pingback: ¿Te has equivocado? (2/2) | Ser para educar

  11. Pingback: Aprender… ¿sin esfuerzo? | Ser para educar

  12. Pingback: La urdimbre primigenia | Ser para educar

  13. Pingback: Ciudadanas y ciudadanos (1/2) | Ser para educar

  14. Pingback: Una pizca de aprendizaje con toques Montessori (1/4) | Ser para educar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s