Proyectos y competencias

El jueves por la mañana, entré con Noa en una cafetería de un pequeño pueblecito en el que en invierno hace frío y, para más información, en verano hace calor. Detrás de nosotros, se sentaron dos caballeros; de los cuales, al menos uno, trabajaba como profesor de secundaria. Cuando me llegó el poleo, ellos empezaron una animada y, sin saberlo todavía, prometedora conversación sobre el trabajo por proyectos y las competencias básicas. Yo, debo reconocerlo, sin poder evitarlo, dirigí la parabólica hacía la charla vecina. Y, con una mezcla de tristeza y rabia, fui testigo de una perorata en contra de las escuelas que trabajan por proyectos; sosteniendo semejante diatriba en dos pilares. A saber: a) el trabajar por proyecto no es ético; b) trabajar por proyectos no permite que se adquieran las competencias básicas.

El primer punto lo voy a obviar, aunque urge decir que me fascina, y no descarto retomarlo en otro momento. Del segundo punto voy a tratar de exponer lo que entiendo por competencias y probaré de resumir los criterios que, según mi opinión, éstas deben cumplir para calificarlas de básicas. A continuación, listaré sucintamente aquellas competencias que uno puede desarrollar trabajando por proyectos; dejando, a continuación, que sea el lector quien saque sus propias conclusiones. Quedará pendiente para otra ocasión explorar el qué, el cómo y el por qué de trabajar por proyectos.

Normalmente, se ha definido competencia como el conjunto de elementos (conocimientos, valores, actitudes y/o normas) que una persona posee. Ahora bien, para mí, está definición se presta a confusión; según mi criterio, no cualquier conjunto de esos elementos da necesariamente una competencia. Es decir, creo que, un conjunto de esos elementos forma una competencia si, y sólo si, la persona sabe utilizarlo adecuadamente en una situación concreta; lo que define a la competencia no es el conjunto en sí, sino la relación que la persona mantiene con éste. Así pues, ese conjunto deviene en una competencia si la persona lo sabe movilizar para resolver con éxito una tarea concreta en un determinado contexto. Por lo tanto, no por mucho que una persona sepa es más competente; sino que, es competente cuando logra usar adecuadamente todos sus recursos para resolver un cometido definido. Por ejemplo, en mi caso, yo estudié música en primero de bachillerato. Las clases consistían en elabora una ingente diccionario musical. Al final de curso, después de haber contestado correctamente las definiciones propuestas en una serie de exámenes, el profesor valoró todo mi esfuerzo con un sobresaliente. Ese verano, en casa de mis abuelos paternos, mi tío, un músico suficiente, puso a prueba mi nota proponiéndome un mínimo ejercicio musical. Yo, como es de suponer, fui incapaz de resolverlo; había memorizado mil definiciones de manera sobresaliente, pero era incapaz de aplicar mi supuesto saber para resolver una mínima tarea musical.

Y, ¿cuáles son las competencias que una persona debe adquirir al finalizar la Enseñanza Secundaria Obligatoria?, ¿qué es aquello imprescindible que alguien debe dominar al terminar sus estudios obligatorios? Según J. Moya, coordinador del Proyecto Atlántida: Las competencias básicas (2007), 20 países europeos se pusieron de acuerdo para contestar esta importante cuestión, y acordaron (y yo acuerdo con ellos) que sólo son competencias básicas -en referencia a la ESO- aquellas que cumplan estos tres requisitos:

  1. Tienen que estar al alcance de la mayoría. Es decir, si una competencia no está al alcance de la mayoría no es básica. La enseñanza obligatoria no puede desempeñar una función selectiva; y, por lo tanto, aquello que desde ella se defina como básico debe de estar al alcance de todos.

  2. Las competencias básicas tiene que poder ser útiles en muchos ámbitos de la vida. Tengo que poder aplicarlas en el contexto escolar, en el familiar, en el laboral, en el de ocio, etc. Me tienen que servir como alumno, como padre, como amigo, como colega, como profesional, etc.

  3. Las competencias básicas deben ayudarme a seguir aprendiendo. Los seres humanos aprendemos durante toda la vida; por lo tanto, aquellas competencias que definamos como básicas, deben permitirme seguir aprendiendo.

Una persona involucrada en un trabajo por proyectos, como mínimo, deberá manejar vivencialmente las siguientes competencias: pensamiento crítico y evaluativo, autoevaluación, coevaluación, planeación, secuenciación de procesos y elaboración de productos, aplicación de conocimientos, expresión escrita, manejo de fuentes de información, toma de decisiones, resolución de conflictos, comunicación efectiva, iniciativa, responsabilidad personal y grupal, trabajo en equipo, compromiso y actitud emprendedora.

La educación en la que yo creo usa, entre muchas otras cosas, el trabajo por proyectos porque, tanto en el ámbito formal como en el no-formal, la experiencia me ha demostrado que, entre muchas otras cosas, es muy útil para desarrollar, afianzar e integrar una serie muy importante de competencias básicas.

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8 respuestas a Proyectos y competencias

  1. Xus Sesé dijo:

    Hola Guillem, reconec que m’hagués agradat veure la teva cara mentres escoltaves la conversa… jejeje… de totes maneres, i des de la meva experiència vivencial d’escoles i instituts, no em sembla extranya, aquest pensament és habitual, per desgràcia…
    El cas dels instituts és, des del meu punt de vista més sagnant, crec que hi ha un model majoritari on se donen 2 situacions que compliquen l’aprenentage i la convivència:
    1) Es creu que la classe ha de ser un espai on el professor ha d’impartir uns coneixements i els alumnes han “d’absorvir” aquests coneixements. És un model que respón, suposo, a les necessitats de la institució, deuen pensar “almenys si els alumnes no aprenen, que no sigui perquè els hi hem dit…” i que està reforçat per un model (més enllà de les persones concretes) de professors formats en coneixements (història, química, geografia…) més que en pedagogia. El que em sembla clar és que no respon a les necessitats dels alumnes, necessitats en aquesta etapa vital (l’adolescència) d’experiències significants i de coneixements que els ajudin a connectar-se amb un món (cada cop més aprop del dels adults) que estan començant a descobrir.
    Després es parla de desmotivació de l’alumnat, de fracàs… Aquest model tenia “cert sentit” el segle passat, on la informació estava en els llibres, en els intelectuals, a les biblioteques, a vegades allunyades de les persones… però, avui vivim en el món de la informació, tot i més està al nostre abast, fins i tot han entrat els ordinadors a les aules!!! Penso que en aquest context el paper dels instituts ha d’anar molt més encaminada en ajudar als alumnes a trobar, destriar i compendre des d’una perspectiva CRÍTICA tota aquesta informació per tal que puguin construir un aprenentatge significatiu…
    2) Es parla molt dels alumnes conflictius a les aules i de les dificultats del professorat per a portar els grups. El que penso és que hi ha una relació difícil, i a vegades conflictiva, entre alumnes i professors. Això també té molta relació amb l’explicat anteriorment… Els alumnes, amb aquesta edat, poden arribar a ser “insoportables” és cert, però, moltes vegades no se senten escoltats, ni respectats. Quan he anat a parlar amb alumnes d’institut, moltes vegades, el professor em presenta i els amenaça amb “partes” si s’esbaloten. Realment en aquestes situacions,no em sento còmode i noto que els alumnes tampoc. També trobo que quan els hi demano l’opinió i es senten escoltats la relació canvia…
    uffff, potser m’estic “accelerant” en la meva crítica massa. Deixaré per una altra ocasió les hores i hores que passen els equips directius a trobar la manera d’expulsar a l’alumne “conflictiu” en comptes de trobar la manera de relacionar-se amb ell d’una altre manera. ´
    Aiii, m’he oblidat de parlar també d’aquells professors “rara avis” que sí treballen amb projectes, escolten als alumnes i es relacionen diferent. Són uns incompresos, però, sempre poden estar a les “aules d’adaptació curricular”.
    Aquesta argumentació ha sigut bastant generalitzadora i exagerada segurament, però, no absent d’imatges reals i que em preocupen sovint

  2. Maria Magarolas Jordà dijo:

    Com és possible treballar sense projectes? No em cap al cap. és com voler fer un plat a la cuina sense planificar quims elements hi haurà, a qui va dirigit, si l’estomac de la persona a la que va dirigit el podrà pair, si és al·lèrgic a alguns elements….i moltes variants més que fan que el projecte sigui necessari. Crec que per un mestre-educador, treballar sense projecte és més difícil que no fer.ho. Altrament seria guardar criatures i no comprometre’s en la seva educació.

  3. Joan Gutiérrez dijo:

    Bones Guillem i companyia,

    ¿Puede el hecho de ajustarse a un modelo -sea el que sea- conducir a la verdad?
    Es obvio que no.

    J. Krishnamurti. En conversación con el maestro Budista Chogyam Trumpa Rimpoche. Meditación. La mente sileciosa. Gaia Ediciones. Madrid: 2009.

  4. Rosa Roma dijo:

    Guillem,

    molt enriquidores les reflexions!
    Una forta Abraçada i un molt feliç 2011!

    Rosa Roma

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