La vida es sueño

Acabo de ver una película. Durante el largometraje, mi cuerpo ha pasado por una serie de cuadros emocionales que me han llevado desde la alegría hasta la tristeza pasando por la indignación. A lo largo de casi una hora y media, en más de una ocasión, le he comentado a Olga mi estado interno, a veces muy intenso y profundo y, ella, con tranquilidad, me respondía: pero, si sólo es una película. Entonces, yo, como si estuviera hablándole a mi cerebro, me decía a mi mismo: de verdad, no te miento, esto no es real, sólo es una ilusión. Ciertamente, la película era una realidad virtual, pero mis vivencias corporales eran mi propia experiencia psíquica, tan real como la vida misma.

Según H. Maturana (1928), los seres vivos, determinados por nuestra estructura (véase  ¿Cómo sé lo que sabes? y No aprendemos a través de la instrucción), no podemos distinguir, en nuestra experiencia, entre lo que llamamos percepción e ilusión; y, eso, lo han sabido aprovechar, entre otros, artistas de la talla de M.C. Escher (1898 – 1972). Por ejemplo, hace unos días, paseando por una calle céntrica de una pequeña ciudad, alcancé a ver, a lo lejos, la silueta de un amigo con el que, desde hacía años, había perdido el contacto. Poco a poco, y a medida que me acercaba a él, fui sintiendo una miríada de sensaciones, mezcla de intriga, alegría, sorpresa, interés y añoranza. Cuando la distancia me lo permitió, me di cuenta que lo que yo creía real había sido una ilusión y, por arte de magia, todas aquellas sensaciones de reencuantro, aparentemente tan reales, se esfumaron. Mi primera experiencia, vivida como válida en un primer momento, había quedado invalidada, después, por una segunda experiencia vivida como válida en un segundo tiempo.

De hecho, según el biólogo chileno, en nuestro cotidiano, disponemos de dos palabras para diferenciar la percepción de la ilusión: mentira y error. Cuando le decimos a alguien, mientes, lo que le estamos diciendo es que, en el momento de afirmar lo que dice que afirma, tiene todos los elementos necesarios para darse cuente que aquello que afirma no es válido. En cambio, cuando uno dice, me equivoqué o cometí un error, lo que está diciendo es que, en el momento en el que afirmó lo que, ahora, tilda de error, no disponía de todos los elementos necesarios para darse cuenta que eso, en ese momento, no era válido. Pero, a pesar de que ahora lo descubra como algo erróneo, cabe decir que, en el momento en el que lo vivió, sí lo vivió como legítimo; es desde el momento actual, desde otro momento experiencial, que puede decir que aquello que vivió como válido, ahora, no lo es. El error es siempre a posteriori. El error se refiere a una experiencia a la que le quitamos legitimidad desde un espacio-tiempo posterior, porque en el momento pasado en el que la vivimos la sentimos como válida. Entonces, no hay manera de saber que uno se equivoca en el momento en el que uno se equivoca. La conciencia de la equivocación es siempre a toro pasado, cuando la comparamos con una nueva experiencia que ha modificado la perspectiva que teníamos de la primera. Y, eso, me recuerda aquella vez que, en la cola de un parque de atracciones, un compañero me preguntó porque no mentía acerca de la edad de Jan y así me ahorraba una entrada. Entonces, yo le respondí que, a largo plazo, me salí más rentable y económico, no legitimizar la mentira en mi relación con Jan; ya que, en ese momento, sabía que, al incitar a Jan a decir la edad que no tenía, él, hubiera vivido la mentira como legítima en la convivencia conmigo. En la relación con Jan, a la cola del parque, lo central son sus emociones y las mías. Esas emociones, vividas en nuestra corporalidad, son nuestras experiencias psíquicas. Si Jan vive alegría, menosprecio o mentira, no importa que la situación sea considerada como fútil, virtual o sin importancia por un observador (sea éste padre, educador, maestro, juez o lo que fuere). Para Jan, la experiencia orgánica de la legitimación de la mentira, como su experiencia psíquica, no sería para nada virtual; sino tan real como la vida misma.

Después del film, y a raíz de los comentarios de Olga, empecé a pensar en la importancia de relativizar las verdades; y, con humildad, circunscribirlas en el aquí y en el ahora. Incluso ir un poco más allá, y ser conscientes que lo que ahora creemos válido, simplemente son errores en potencia que, desde nuestra experiencia psíquica, hemos querido aceptar. Bien, pues en estas estaba, cuando empecé a entrar, sin querer y sin darme cuenta, en ese estado al que llamamos duermevela. En ese sueño ligero, me vi queriendo tocar un objeto al rojo vivo, y, en ese hacer, iba a quemarme. De repente, salí de esa ensoñación, a causa del porrazo real que me di contra el cabezal de la cama, queriendo retirar, involuntariamente, la mano del supuesto fuego. Mi cerebro había dado rápida orden a mi cuerpo, creyendo la ilusión del sueño una percepción real;  y, ahí,  recordando a Calderon (1600 -1681), me percaté, de golpe, que la vida es sueño. Y, por segundo vez en esa noche, me descubrí diciéndole a mi cerebro: de verdad, no te miento, esto no es real, sólo es una ilusión.

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13 respuestas a La vida es sueño

  1. Luis dijo:

    Como siempre, un placer leerte.

    Me ha gustado mucho el post.

    Un abrazo.

  2. Joan Gutiérrez dijo:

    Bones Guillem i companyia,

    tinc una tendència natural molt ben arraigada d’obsesionar-me amb els pensaments negatius, crec que no estic sol en aquest gran menester…

    Porto quasibé una vida dient-li al meu ser essencial (primer vaig pensar que eren els raconets més foscos i profunds de la ment/caverna) que tot això eren il·lusions (la pel·lícula d’indis). No me n’anadonava que explicar-li això a la ment és dir-li als indis per on passarà exactament la diligència els propers vuitanta anys. El EGO vol ser el protagonista de la peli, i no li expliquis que existeixen realitats més enllà de la Gran Pantalla.

    Ara que ja li he fet saber això al ser essencial, espero activament que el meu cos físic, mental i emocional trobin l’equil·libri anel·lat. Mentrestant les pelis es van succeint i la lluita és cruenta com ella mateixa. La diferència és que ara ja sabem que l’EGO és un actor de puta mare… Somnio per la meva filla una educació on pugui partir conscientment amb tots els papers dins i fora de la Gran Pantalla.

    Salut!

    • Tinc la mateixa esperança que tu. I vull dir-te que em reconforta no estar ni sentir-me sol en aquesta pel·lícula.

      Tan de bo siguem capaços de fer realitat aquesta educació.
      I, sense dubte, penso que anem per bon camí…

      Una abraçada

  3. roman dijo:

    Culpabilitzar a qui ens ha conduit pel tipus d’educació que em rebut, de les nostres angoixes fa que ens responsabilitzem excesivament de les angoixes de les persones a qui hem de conduir. Tot paradigme necesariament ha de portar angoixes vitals. Tota persona lluita contra angoixes internes, de fet té el dret de tenir-les i l’obligació d’enfrontar-si per trobar les seves pròpies revelacions que faran evolucionar cap un altre paradigma on les angoixes seran unes altres. Lo millor de les angoixes vitals és que si les arribem a tenir llavors és que no ens manca res per combatre-les, d’altra manera les angoixes no són vitals sino que són funcionals.
    Les angoixes son personals e intransferibles. Projectar expectatives sobre altres persones es prolongar el nostre ego i condicionarles. Projectar una educació a la nostra mida sobre altres persones en funció de les nostres angoixes internes pot fer que es sentin frustades per no ser com nosaltres ni tenir el mateix ritme d’evolució personal, de fet, no em vull ni imaginar les repercusions per que no tinc dret de fer-ho i hauria de ser més humil.
    Quasevol reflexió de la situació actual te connotacions negatives si les valorem en funció de les nostres expectatives i ens centrem en les causes de les nostres angoixes vitals.
    Centrarse massa en un mateix fa que reflexionem massa, escribim coses com aquestes i deixem de preocupar-nos pel que és realment important: anar a dinar, fregar els plats, estendre la roba…

  4. Juan Ma dijo:

    Los complejos que llevamos en nosotros nos hacen vivir en un mundo de proyecciones que, escapando corrientemente a nuestros sentidos, invalidan de modo considerable el valor de objetividad de los testimonios que éstos nos proporcionan. (…) ¿que es este yo complejo? es un amontonamiento de contenidos imbrincados unos en otros, dotados cada uno de un potencial energético y centrados de forma emocional en torno al precioso yo. Pues el yo tiene un efecto poderosamente atrayente sobre toda clase de representaciones. Puede incluso por si solo ocupar toda la conciencia. Se accede así a una conciencia de sí exclusiva, mezquina y penosa, que se agota en la preocupación y en la percepción de su comportamiento exterior: se está poseido por el propio yo.
    Jung (1969), Los complejos y el incosnciente.
    Así pues, un candidato opositor tímido tiene que hablar en público ante su tribunal para ganar las oposiciones y éste prefiere que se lo trague la tierra, etc. Pero Como está dotado de conciencia puede volverse sobre sí mismo y encontrar los recursos necesarios para enfrentarse a la prueba. Però como no todos los complejos estan dotados de conciencia, es posible que este opositor se entregue a una acción que piensa que está realizando conscientemente, cuando en realidad se produce sin que lo sepa. Esto es más frecuente de lo que se suele creer.

    Según Jung existe la hipótesis de los kobolds que serían seres inmorales que, despreciando el interés general y a costa del conjunto, acutarían como individualistas por su cuenta. ¿Que podemos hacer?

    Un abrazo,
    Juan Ma

    • Realmente, es de vital importancia conocerse a uno mismo; aceptarse a uno mismo. Y, para ello, por suerte, tenemos toda la vida por delante.
      ¡Qué aventura!

      Por cierto, me has dejado con las ganas de saber más sobre los kobolds. No conocía el término y me has abierto el apetito.

      Muchas gracias, Juan Ma

  5. Maria Magarolas Jordà dijo:

    Entrar dins de la peli, plorar,riure, indignar-se…emocionar-se. Veure una escultura, mirar una pintura … és la intenció i la finalitat de l’artista fer entrar a l’espectador dins la seva obra. Deu ser per això que en el cine trio molt. No vull que em trasbalsi qualsevol cosa…
    “De dioses y de Hombres” ha estat la meva última peli i em vaig emocionar molt. Els llibres és un altra de les obres d’art que m’emocionen. Em deixo emocionar. Empatitzo amb l’autor. En la vida real també m’emociono (crec que l’educació rebuda de petit i té molt a veure), m’implico i em comprometo. Al llarg de la vida, també he aprés a posar un espai entre el JO i la realitat que m’envolta per racionalitzar la meva vida…però és molt bonic i reconfortant deixar-se anar per les emocions.

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