Juego de espejos

G. Bateson (1904 – 1980), en Espíritu y naturaleza (1979), plantea lo siguiente: un hombre se afeita sosteniendo su navaja en la mano derecha. Se mira en el espejo y allí ve su imagen afeitándose con la mano izquierda. Dice entonces: “Oh, la derecha y la izquierda se han invertido. ¿Por qué no se han invertido la parte superior y la inferior?”. Este problema me llevó tiempo y quebraderos de cabeza. Pero, a pesar del interés que despertó en mí, quiero aclara que Bateson expone este galimatías para centrarse, principalmente, en una cuestión bien sutil, pero alejada de esta reflexión. A saber: las palabras derecha e izquierda no están en el mismo lenguaje que las palabras parte superior y parte inferior. Derecha e izquierda denotan un lenguaje interior y parte superior y parte inferior un lenguaje exterior.

Pero bien, aparcando esto, voy a desvelar la solución: en un espejo no se invierte derecha e izquierda, sino lo delantero y lo trasero. Y todo esto para contar que esta reflexión despertó mi curiosidad teórica por los espejos; por bien que, en mí, su uso práctico, como quien busca a Narciso, ya estaba abierto, aunque fuera clandestino por la carga pecaminosa que los padres de la iglesia le dieron al cuento de Ovidio (43aC – 17dC). Y, tanto práctica como teoría, cabe decirlo, antes de que hubieran nacido ninguno de mis dos hijos.

Jan y Noa están creciendo fascinados por los espejo y por el juego y el misterio que entrañan. Antes del primer año de Jan, por intuición, instalamos, a su altura, un espejo en el comedor. ¡Qué gozada! Me sentía Darwin, observando y especulando sobre las idas y venidas de Jan frente al espejo: Ch. Darwin (1809 – 1882), en el 1839, examinó el comportamiento de su hijo frente al espejo. Publicó sus observaciones en 1877: se dio cuenta que cuando llamaba a su hijo de 9 meses por su nombre, si éste estaba frente al espejo, se volvía al espejo y decía: “¡ah!”. Más tarde, cual la Alicia de Carroll (1832 – 1898), me interesé por lo que había detrás de todo aquel juego a través del espejo. Y lo que allí encontré fue el estadio del espejo en H. Wallon (1879 – 1962): los niños y niñas, entre 6 y 18 meses, se fascinan con su imagen reflejada en un espejo, y la asumen como propia. Dentro del proceso de desarrollo infantil, este estadio designa un momento revelador para el niño y la niña. A saber: atravesar la puerta de la constitución del otro como un otro; y, por consiguiente, de la diferenciación entre yo y el otro. Matizar que Wallon incluye el reconocimiento de la propia imagen dentro del conocimiento del propio cuerpo.

El espejo está relacionado con la formación de nuestra identidad, no sólo desde una perspectiva ontogénica, sino, podría ser, también, des de una óptica filogénica. Según algunos, el espejo tiene un papel activo en la formación de la identidad; según otros, no es otra cosa que un elemento revelador del proceso. Sea como sea, parece ser que la comprensión exacta de la naturaleza especular es aquello que nos separa de los animales (aunque hay investigaciones que no lo tienen tan claro), ya que éstos son incapaces de darse cuenta de lo que significa (a la vez es y a la vez no es).

Para J. Lacan (1801 – 1981) la fase del espejo se sitúa entre los 6 y los 18 meses y constituye el primer borrador del yo. Parece ser que, en esta edad, el niño y la niña todavía incapaces de hacer de manera coordinada, anticiparían imaginariamente, gracias a la imagen que les devuelve el espejo, la adquisición de su propia calma corporal. La conquista del propio cuerpo, como sujeto, según este autor, consta de tres etapas: en un primer momento, el niño percibe su reflejo en el espejo como el de un ser real. Jan, por ejemplo, lo tocaba, buscándolo, queriéndolo encontrar. En esta etapa, su imagen en el espejo es reconocida como la de otra persona. El niño comprenderá, en un segundo momento, que el otro del espejo no es más que una imagen y no un ser real. Es curioso como Noa, en el ascensor, subida en brazos y mirando al espejo, me miraba a mí, se reía, y, luego, se volteaba al espejo para ver, en él, el reflejo, seguido de otra carcajada. Y, como, ese juego de idas y venidas, entre lo reflejado y lo real, se podía haber vuelto infinito, a no ser porque mis padres viven en un octavo piso. La última etapa estará marcada por el reconocimiento, no solamente del otro como una imagen, sino del otro como su propia imagen. Jan, con poco menos de 2 años, ya disfrutaba pintándose frente al espejo, viendo el resultado, su obra de arte, la transformación de su cara, los efectos que eso producía en él y en nosotros. Es a través de esta dialéctica entre el ser y su apariencia como se efectúa, según el psicoanalista francés, la conquista de la identidad del sujeto. Alrededor de los 18 meses, los niños y las niñas dejan de reírse cuando alguien se ríe y dejan de ponerse serios cuando alguien se enfada; dejan de sincronizar, cual espejos, sus respuestas con las mímicas de los adultos. Parece que pensaran: cuando éste hace esta mueca es porque siente algo cuyas consecuencias puede que sea yo quien las sufra. Los niños que tienen acceso a la empatía, a la conciencia del otro, usando una especie de espejo interior -entre otras cosas, las neuronas espejo de G. Rizzolatti (1937)-, aprovecharán aquello observado en el cuerpo del otro para alcanzar aquello que no se percibe a simple vista.

Esta entrada fue publicada en Acompañar procesos, Aprendizaje y Desarrollo, Dentro-Fuera, Neurociencia, Otra mirada y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Juego de espejos

  1. Maria Magarolas Jordà dijo:

    És veritat, la fascinació per la imatge d’un mateix en el mirall és un clàssic. Després de llegir-te em sorprèn que pares i mares, avis i àvies de tots els temps i de totes les cultures disfrutin amb els seus fills i nets davant dels miralls…Hi deu haver una saviesa que fa que l’acompanyament en el creixement dels nens i nenes es basi fonamentalment en l’amor. Crec que és aquest amor i estimació el que ens fa acompanyar en el camí de créixer.
    M’agrada llegir-te en temes que tu hi dones la “teoria” i jo m’ho aplico en la pràctica.

  2. juan Ma dijo:

    Hola Guillem,
    No acabo de entender esta última parte “Los niños que tienen acceso a la empatía, a la conciencia del otro, usando una especie de espejo interior -entre otras cosas, las neuronas espejo de G. Rizzolatti (1937)-, aprovecharán aquello observado en el cuerpo del otro para alcanzar aquello que no se percibe a simple vista.”
    ¿A que te refieres con aquello que no se percibe a simple vista?
    ¿ Que significa, “usar una especie de espejo interior”?
    Muchas gracias,
    Juan Ma

    • Parafraseando al Principito: Lo esencial, a menudo, es invisible a los ojos. Cuando queremos entender al otro, cuando queremos “estar con el otro”, llevamos la mirada más allá de lo evidente, colocamos nuestra atención más allá de las palabras, nos dejamos resonar con la música que, en el ahora y en aquí, mueve al otro. Y, “estando con el otro”, sin juicios, ni expectativas, ni exigencias, le permitimos que se conecte con aquello que lleva dentro, con aquello implícito, con aquello que está en ebullición dentro de sí; y, así, “estando a su lado”, poco a poco, lo vaya haciendo suyo, vaya agarando “eso” que, inicialmente, estaba ahí pero le era invisible, incluso a él. Eso quiero decir con “aquello que no se percibe a simple vista”

      El descubrimiento de las neuronas espejo se puede resumir diciendo que el conjunto de neuronas que usamos cuando realizamos una acción también se activan cuando, simplemente, observamos a “otro” hacer esa misma acción. Así pues, funcionan como si de un espejo se trataran; activando nuestra zona motora cuando, aparentemente, el hecho de observar, sólo debería activar nuestra zona visual. A eso me refiero cuando digo que el proceso empático funciona como si de un espejo interior se tratara; ya que, al observar al otro, se activan en mí, cual espejo interior, las zonas motoras que usa el otro para hacer lo que hace, aunque yo no lo esté haciendo y, eso, parecería que, me permite, sentir aquello que el otro siente.

      Un fuerte abrazo

  3. Juan Ma dijo:

    Muchas gracias por la respuesta. Un fuerte abrazo, Juan Ma

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s