Espiritualidad

Según H. Maturana (1928), las experiencias espirituales emergen cuando se expande la propia conciencia y se siente una intensa sensación de participación. En ellas, el borde que separa el “yo” del “resto de cosas” se desdibuja, desaparece. Y, entonces, en esa fusión del “yo” con “todo lo otro” (o con “parte de todo lo otro”), se toma conciencia de la armonía, por ejemplo, con otros seres humanos, con el cosmos, con la biosfera, etc.

Ken Wilber (1949), en La conciencia sin fronteras (1979), nos indica como elaboramos el constructo de la propia identidad:

Sin embargo, hay un proceso aún más básico que subyace en todo el procedimiento para establecer una identidad. Cuando uno responde a la pregunta “¿Quién soy?”, sucede algo muy simple. Cuando describe o explica quién “es”, incluso cuando se limita a percibirlo interiormente, lo que en realidad está haciendo, a sabiendas o no, es trazar una línea o límite mental que atraviesa en su totalidad el campo de la experiencia, y a todo lo que queda dentro de ese límite lo percibe como “yo mismo” o lo llama así, mientras siente que todo lo que está por fuera del límite queda excluido del “yo mismo”. En otras palabras, nuestra identidad depende totalmente del lugar por donde tracemos la línea limítrofe.

Y, en este sentido, borrar la barrera, eliminar el límite, nos llevaría, también, a esa experiencia espiritual, de comunión, de fusión con el otro, o con aquellos que están a nuestro alrededor y/o, incluso, con el entorno natural que nos acoge.

G. Bateson (1904 – 1980) nos dice que la experiencia espiritual consistiría en ser consciente de la participación y de la conexión con esa mente Mayor que contiene a todas y a cada una de las mentes individuales. Recogiendo sus palabras:

La mente individual es inmanente, pero no sólo en el cuerpo. También es inmanente en rutas y mensajes fuera del cuerpo; y hay una Mente mayor, de la que la mente individual sólo es un subsistema. Esta mente Mayor es comparable a Dios, y es, posiblemente, a lo que algunas personas se refieren con la palabra “Dios”, pero sigue siendo inmanente en la totalidad del sistema social interconectado y de la ecología planetaria.

Para mí, trabajar la espiritualidad con niños y niñas tiene que ver, simplemente, con no hacer por desconectarlos de su sensación sentida (E.Gendlin (1926)) -que ya tienen- de estar vinculados con todas y cada una de las cosas y personas que les rodean. Consiste, a su vez, en vivir las clasificaciones, las descripciones, las explicaciones de la realidad como eso, como lo que son, mapas -reduccionistas, simplistas y, a su vez, útiles en muchas ocasiones- de la realidad. Una realidad que, aunque nos empeñemos en dividirla con el afán de comprenderla, es una Unidad (véase Más allá del dualismo), en la que todo está relacionado entre sí, y todo, a su vez, está conectado con nosotros. Siguiendo a Korzybski (1879 – 1950), diríamos que se trata de no confundir el mapa con el territorio. Crear mapas, y ser conscientes de lo que hacemos y de lo que son, nos puede ser útil para movernos y para realizar ciertos progresos en un mundo diverso, rico y complejo.

En cambio, generar límites, crear demarcaciones, levantar barreras y, vivir en la confusión que esos mapas que construimos son la realidad misma, nos lleva a presentarles a los niños y a las niñas un mundo dividido, simplista, parcelado, desconectado, polarizado, controlado, segregado… Y, consecuentemente, vivir en esa visión, les obliga, poco a poco, a separarse de ese mundo -oponer mente y naturaleza– y a verse, a ellos mismos, como a algo fuera de ese todo; y, por ende, a reducir y/o anular su experiencia espiritual.

Cabe suponer que, hubo una época en el mundo en la que los adultos también vivíamos, de manera natural, esa espiritualidad, conectados y en armonía con todo y con todos (véase Una educación matrística).

Esta entrada fue publicada en Acompañar procesos, Dentro-Fuera, Felicidad, Otra mirada y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a Espiritualidad

  1. maria rosaria memoli dijo:

    Ciao, se posso permettermi, sei un fenomeno!!!! Anche se la traduzione di Google e’ penosa, la comprensione del testo resta chiara per me. La mappa non e’ e non puo’ essere il territorio; come spesso, anzi sempre accade quando interagiamo con gli Altri. Essi sono solo l’idea che ci siamo fatti nei nostri schemi mentali, ma se noi non stiamo mai nel Vero Ascolto dell’Altro, per tutta la vita, ci relazioneremo solo ed esclusivamente con questa idea dell’Altro, ma non veramente con l’Altro.
    Una mappa non e’ il territorio; la sensazione fisica di dolore o piacere che proviamo in una parte del corpo non e’ quella parte del corpo, ma solo l’idea, la consuetudine che ci siamo costruiti nella mente……

    A presto e interessantissimo come sempre…..!

  2. Pingback: El campo relacional | Ser para educar

  3. Pingback: Autonomía y heteronomía | Ser para educar

  4. Juan Osvaldo Bravo Astete dijo:

    Desde mi Ser agradezco tu tan sencilla y bella información que explica algo tan complejo.
    Gracias

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s