El encuentro de dos miradas

El 14 de mayo, participé en las I Jornadas Educativas: Compartim escola, cerquem horitzons organizadas por un colectivo de maestros y maestras que se hace llamar Deja de ser una isla. Antes de entrar en materia, quiero destacar la magnífica acogida, la exquisita atención, y la profunda humanidad que, al menos yo, percibí. Y, por ello, quiero dar las gracias a todos y a todas los que allí lo hicimos posible. Mi cometido era presentar un taller con el título Cómo acompañamos a los niños y a las niñas en la etapa de educación infantil. Al terminarlo, pensé que escribiría las ideas claves que, ese sábado, intenté esbozar con las personas con las que compartimos espacio y tiempo.

Según mi criterio, la actitud básica para trabajar con personas, en general, y con niños, en particular, es la presencia (Véase Atención plena). Los niños y las niñas construyen su identidad en la relación con las personas con las que interaccionan. Y, ese identidad, será una u otra en función, entre otras cosas, de la calidad de la presencia con la que los niños se encuentren. De esa manera, si los ojos de la maestra no se encuentran con los del niño, o si la maestra no responde a las demandas del niño de manera congruente con el fluir de sus interacciones, o si la maestra no toca al niño cuando éste le toca a ella, entones, el niño queda huérfano, como un ser sin identidad ni sentido propio, en un vacío existencial. En cambio, cuando la maestra se encuentra, en presencia, con el niño, esa presencia afecta al campo experiencial del niño, de manera percibida o subliminal, y, entonces, la maestra y el niño están en contacto, un contacto íntimo, un contacto, como diría M. Buber (1878 – 1965), yo-tu. Y, según E. Gendlin (1926), aquello esencial, en relación a la eficacia, es la calidad de ese encuentro interpersonal. No tengo ninguna duda: la calidad del encuentro maestra-niño es determinante a la hora de valorar si estamos permitiendo que el niño viva una experiencia liberadora y, de esa manera, pueda promover su propio aprendizaje y desarrollo personal.

La maestra y el niño sólo pueden verse si están en el aquí y el ahora. El niño de menos de 7 años, si no nos entrometemos, por defecto, ya se encuentra ahí. Ahora bien, la maestra, para estar ahí, es necesario que no aleje su atención de lo que tiene delante, el niño. Si la maestra está preocupada por el futuro, el éxito, las expectativas, la realización profesional, las aspiraciones de progreso… no ve al niño. Si la maestra ve una etiqueta (hiperactividad, dificultades de aprendizaje, conducta disruptiva, etc.)… no ve al niño, no se relaciona con él, sino con la imagen mental que ella misma ha construido.

Si nos encontramos tomando un café, hablando con un amigo, y nos damos cuenta que no está aquí y ahora, sino que tiene su atención puesta en otro lugar, expresamos una queja: “¡Eh! ¡Que no estás aquí!”. El niño, a menudo, no sabe quejarse, no sabe qué le pasa, sólo desaparece, poco a poco, y va transformándose en un ser alienado: llora o enferma. Llora o surge algún problema en su desarrollo (retraso en el habla, rendimiento escolar deficiente, etc.). Y, tal y como afirma H. Maturana (1928), no tengo ninguna duda, detrás de un supuesto problema de aprendizaje podemos encontrar dos posibles causas: 1) la atención de la maestra no está dirigida al lugar donde el niño está desarrollando el aprendizaje; 2) el niño está sufriendo algún tipo de bloqueo emocional.

Aprender tiene que ver con la transformación de nuestra estructura interna en coherencia con las circunstancias del fluir de nuestras interacciones, sin esfuerzo (Véase No aprendemos a través de la instrucción y ¿Cómo sé lo que sabes?). De ahí que, el proceso de aprender no sea algo lineal, no sea algo escalonado, sino, como las olas del mar, es algo que va y viene, con altos y bajos, espirales difíciles de predecir a priori. En cambio, al terminar un proceso (si se termina alguna vez), entonces sí, es más fácil dirigir la vista atrás y ver el camino trazado; darnos cuenta de la ruta seguida, antes indeterminable, ahora, a posteriori, precisa y clara. Como si se tratara de un barco a la deriva que, mientras uno está a bordo no sabe a donde le lleva, pero, una vez atracado en el puerto, oteando  el horizonte, es fácil ver la estela de la ruta que se siguió. El aprendizaje, pues, como deriva ontogénica coherente con el fluir de nuestras interacciones. Y, ese aprendizaje, cuando surge, como propiedad emergente del sistema que piensa-siente-hace, lo hace orgánicamente. Como la sensación sentida de E. Gendlin: un aprendizaje que emerge del  experimentar lo vivido; y, sabiendo que, ese experimentar lo vivido no es algo cognitivo (aunque tiene parte de eso), ni solo emocional (que también lo es), ni meramente corporal (que es un importante componente): es algo significativo (fuente de significados), corporal, afectivo y cognitivo; y se da antes que estos 3 elementos se diferencien. Para que se dé, en niños y en adultos, es imprescindible que quien acompañe el proceso permita que quien lo está viviendo enfoque su vivencia, la sienta, y finalmente asista a su progreso despliegue cuando, poco a poco, siguiendo su propio ritmo, va interactuado con distinto símbolos (cualquiera de los 100 lenguajes de los que habla L. Malaguzzi (1920 – 1994)) y, a su vez, vaya percibiendo corporalmente los registros de esa interacción.

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6 respuestas a El encuentro de dos miradas

  1. Carolina Cid dijo:

    Fué un regalo verte en las Jornadas Guillem… entre tod@s fuímos transformando nuestra isla desierta en un lugar para compartir experiencias y opiniones.
    Gracias a iniciativas como la que vivimos ese sábado poco a poco nos sentim@s más acompañad@s, menos sol@s. “La unión hace la fuerza”

    Un abrazo compañero.

  2. Eva dijo:

    Va ser un plaer Guillem escoltar-te un altre cop, crec que a poc a poc estem immersos/es en un canvi que ens permetrà viure a nosaltres i als nostres fills/es en un entorn més feliç, més tranquils i segurament més acompanyats/es.
    Una abraçada

  3. Javi dijo:

    S.O.S. LÓCZY. Ayuda para el Instituto Lóczy

    Tras la II Guerra Mundial, en 1946, la pediatra Emmi Pikler crea el Instituto Lóczy en Budapest, Hungría. A partir de su experiencia de trabajo con familias, desarrolla un abordaje educativo innovador con bebés y niños pequeños, víctimas de la violencia y de la separación, bien temporal, bien definitiva de sus familias. Al invitarles a desarrollar sus propias competencias a través de una relación llena de atención, de empatía, y de confianza, Emmi Pikler apuesta por cada niño, para que le sea posible construirse sintiéndose respetado en su persona y en su identidad, y poder abrirse interesado y activo, hacia los demás, el mundo y su propia vida.

    La experiencia de Lóczy se basa en la práctica cotidiana de un “hogar para crecer”. Se trata de una práctica que sistemáticamente reflexiona hasta en su más pequeño y último detalle y eminentemente respetuosa con la dignidad, con el presente y con el futuro de los niños de 0-3 años de los que se ocupa en su integridad. Es por ello que constituye una fuente de reflexión inagotable para todos los profesionales de la primera infancia y una imprescindible referencia en la formación; un espacio de investigación sobre el niño y sobre las relaciones humanas. El Instituto Pikler_Lóczy es uno de esos extraordinarios lugares donde se respira y se aprende humanidad.

    El 30 de abril de este año el Gobierno Húngaro ha cerrado la casa cuna para siempre pero el Instituto creía poder continuar con la guardería y mediante ella con su labor de investigación y formación. Según se ha sabido estos últimos días, la intención del Gobierno húngaro es otra, va a incorporar la guardería a una red privada y hacer desaparecer el grupo de trabajo. Por ello te pedimos mandar este mensaje:

    Al Presidente, Viktor Orban: orbanviktor@orbanviktor.hu
    Al Ministro de Administración Pública, Andras Levente: lakossag@kim.gov.hu

    Dear President/Minister,

    For the global importance of Lóczy Institute in education for children 0-3 years, please do not close it, and do what is in your hand to keep it as the only research and training center on early childhood raised without violence.

    Thank you very much for your attention,

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