De la equinoterapia a Mulla Nasrudin (2ª parte)

Después de todo (viene De la equinoterapia a Mulla Nasrudin (1ª parte)), también en el juego vemos, sin duda, ese ir y venir, ese proceso antitético y complementario, como yin-yang, del dentro-fuera. Sin ir más lejos, y probando de hacer diferencias poco reales pero permitiéndonoslo con fines pedagógicos, el juego de imitación constituiría (en una parte, no en todo) una manera de ir de fuera a dentro, cual si de una acomodación se tratase; un intento de actuar de una manera configurada por unos elementos del mundo exterior: Noa, de casi 2 años, hace muecas como si entre ella y yo hubiera un espejo. En cambio, en el juego simbólico se iría del dentro al fuera, siguiendo tendencias asimilativas; una despreocupación aparente, porque no es total, de las características objetivas de las cosas en función de sus necesidades e intereses del aquí y el ahora: Jan, de casi 5 años, usa un palo entre sus piernas para desplazarse a caballo por la habitación.

Winnicott (1896 – 1971), para acabar de rematarlo, nos habla de ese espacio de juego que está entre dentro y fuera; ese espacio intermedio entre el mundo interior (subjetivo) y el mundo exterior (objetivo). No hay duda: ese espacio, aparentemente en tierra de nadie, es un espacio simbólico. Es una zona compartida, un espacio internacional sin aranceles ni impuestos, que no pertenece a la realidad psíquica interna, ya que se encuentra fuera, y tampoco pertenece a la realidad externa, ya que es un pizarrón creativo en el que el niño usa los objetos de la realidad para satisfacer sus necesidades internas. Acceder al mar de lo simbólico conlleva, pues, a la vez, dos alejamientos: por una parte, de la orilla de la realidad y, por otra, de su margen opuesto, la subjetividad. Es decir, navegar en el mar de lo simbólico implica moverse en una zona intermedia donde el niño, en particular, y el ser humano, en general, pueden desarrollar su capacidad de imaginar, crear, y todo aquello que tiene que ver con las experiencias relacionadas con la cultura.

Para terminar, me atrevo, algo temeroso, a comentar una adaptación de un breve relato del gran Mulla Nasrudin. Cuentan que un día encontraron a Nasrudin buscando algo allí fuera. Cuando le preguntaron dónde lo había perdido, respondió que dentro. La lógica réplica a su respuesta fue y, entonces, porqué lo buscas fuera. A lo cual él contestó porqué fuera hay luz. Según mi experiencia, muchas veces buscamos fuera aquello que sólo podemos encontrar dentro. Compramos seguridad, confianza, felicidad… en un mundo exterior que se nos antoja lleno de luz. El resplandor del fuera nos invita a buscar allí todo aquello que, a menudo sin saberlo, hemos perdido dentro. El fuera nos resulta cómodo y, a primera vista, eficaz. Incluso, a veces, no nos damos cuenta que lo que nos ofrece el fuera funciona como aquella droga que, al terminar su efecto, nuestro cuerpo vuelve a requerir pero, ahora, en lugar de una dosis, por haberse acostumbrado, nos demanda dos. Y, así, vivimos, como el hámster en su jaula, dando vueltas en la noria, buscando lo perdido, cada vez más rápido y en mayor cantidad, en una angustia constante, y solo extasiados momentáneamente por fugaces placeres.

Buscar dentro, hasta cuando nos damos cuenta que es allí donde vamos a encontrar nuestro Santo Grial, no es tarea fácil. Como me recuerda siempre mi querido Ingo, bucear en las profundidades del dentro nos sitúa en nuestro propio abismo y, de esa oscuridad, cual caja de Pandora, emergen todos aquellos animales que nosotros mismos hemos construido y confinado a esa región lóbrega e inhóspita. La poca práctica en la sombra de nuestras aguas nos lleva, al principio, y más si buceamos en solitario, por miedo, pereza, desconocimiento, o ves a saber qué, a huir a toda velocidad. A la larga, si somos constantes y, ¡qué bueno!, si vamos en grupo y/o acompañados de un guía, además de ir encontrado, cual exploradores, nuestros propios tesoros hundidos, nos proporciona más luz que la que creemos recibir de fuera.

Sin duda, diferenciar dentro-fuera es una empresa nada sencilla. Asimismo, hacerlo con niños es un reto, más para los adultos (que nos confronta con nuestro propio proceso) que para los mismo niños. Brindarles esa oportunidad y facilitarles el ir y venir de una ribera a la otra, además de ser algo, por parte de los adultos, lleno de honestidad, puede ser, sin duda, uno de los grandes aprendizajes que podrán reutilizar durante toda la vida en pro de su propia felicidad.

Esta entrada fue publicada en Acompañar procesos, Dentro-Fuera, Felicidad y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a De la equinoterapia a Mulla Nasrudin (2ª parte)

  1. Pingback: De la equinoterapia a Mulla Nasrudin (1ª parte) | Ser para educar

  2. Juan Ma dijo:

    Hola Guillem, encuentro muy interesante la parte en la que comentas que lo simbólico (si no lo he entendido mal) es aquella zona internacional, esa “tierra de nadie” donde los niños en particular y los adultos en general, podemos imaginar, es decir, idear, crear, proyectar, construir… però sin ser real del todo y a la vez sin sin ser irreal, o sea, que “existe” pero “no existe” y que eso también són las experiencias que tienen que ver con nuestra relación como seres culturales. Por tanto, estaríamos hablando de un lenguaje particular, un lenguaje simbólico. ¿Podrias ponerme un ejemplo de ello?
    Entiendo entonces que crear lo simbólico es posible si tenemos “algo” que tiene que ver con un entorno respetuoso o dispuesto a que se pueda dar lo simbólico (juego, arte, diálogo…) y eso se encuentra fuera, però parece ser que está dentro. ¿ Como podemos saber y como pueden saber los niños la diferencia entre dentro y fuera?. Creo que a veces es muy estrecha la linia que separa esos dos mundos.
    Un abrazo,
    Juan Ma

  3. Pingback: Mantitas, peluches y pañuelos | Ser para educar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s