Centros de interés

En mi trabajo diario, me he dado cuenta de la importancia de no considerar el interés aparente de los niños como significativo; ya que lo que llamamos interés no es más que un signo y no siempre nos sitúa en la causa profunda de aquello que lo provoca. Pensando en ello, recuerdo que D. Ausubel (1918 – 2008), en su teoría del aprendizaje significativo, defiende la importancia de la implicación afectiva del niño (motivación) para que éste pueda relacionar los nuevos conocimientos con sus aprendizajes anteriores. Y en estas estoy, cuando me decido a escribir sobre cómo atender a los intereses infantiles.

Según O. Decroly (1871 – 1932) sólo el interés biopsicológico provoca y sostiene la atención, y dirige y regula la asimilación mental; por lo tanto, resulta imprescindible establecer las condiciones necesarias para conocer los intereses reales de cada uno de los niños. Sin embargo, para el pedagogo belga, estar atento a los intereses de los niños no significa estar supeditado a su interés inmediato, ya que, a veces, éste puede ser pasajero o puede no conducir directamente a los contenidos del programa. De esta manera, Decroly, bajo el nombre de centros de interés, elabora una especie de plan de estudios a partir de los intereses primarios comunes a todos los niños, reagrupando las disciplinas, y permitiendo, a su vez, la expresión de la espontaneidad infantil; es decir, el programa se interrumpe cuando un evento importante de la vida real permite una lección de actualidad. Los centros de interés constituyen una mezcla de aquellas necesidades que Decroly considera naturales y los conocimientos que él cree que el niño debe asimilar; una suerte de respeto a las motivaciones de los niños y, al mismo tiempo, una manera de asegurar la adquisición de una serie de contenidos. Y yo me pregunto, ¿es suficiente agrupar las actividades alrededor de un eje central, más o menos motivador, para asegurar el respeto de las necesidades verdaderas de los niños? Personalmente, y por lo que he vivido, creo imposible establecer de antemano los verdaderos intereses de los niños y presentárselos en atractivos planteamientos elaborados a priori. Y, en este sentido, valoro que los centros de interés y la vida real de los niños, a menudo, bien pueden estar separados por un abismo.

C. Freinet (1896 – 1966), aunque reconoce el trabajo de Decroly, prefiere hablar de complejos de interés para poner de manifiesto sus objeciones y diferencias. Para Freinet lo principal es escuchar los intereses espontáneos de los niños, y no usar tipos fijos de intereses definidos de antemano. Según el pedagogo francés, en la práctica, es imposible acomodar totalmente el método de los centros de interés y el respeto de las necesidades verdaderas de los niños. Así pues, Freinet deja de lado los llamados centros de interés apostando por la práctica de complejos de interés; un centro de interés verdadero, guiado por la expresión del niño. En este sentido, Freinet introduce una serie de técnicas (la impresión, los planes de trabajo, la correspondencia escolar, el texto libre…) que permiten a los niños poder expresarse sobre su vida y orientar su propia actividad. Freinet nos invita a estar atentos a los procesos y ritmos de cada niño y, por tanto, a crear maneras para poder darles respuesta respetuosa y adecuada; las técnicas y los métodos, así entendidos, son herramientas al servicio del desarrollo individual y social de cada niño.

Observar y detectar las verdaderas necesidades de los niños, actuar en consecuencia y con respeto, ofrecer ambientes para que puedan satisfacerlas de manera autónoma… es un arte. Cuando pienso en llegar a captar, de manera profunda, los intereses de los niños, recuerdo una historia sufí que leí en algún recopilatorio de mi querido A. Jodorowsky (1929). Un discípulo preguntó a su maestro: “¿hay algo que yo pueda hacer para llegar a la iluminación?” El maestro respondió: “tan poco como lo que puedes hacer para que amanezca por las mañanas”. El discípulo volvió a preguntar: “entonces, ¿para qué valen los ejercicios espirituales que tú mismo recomiendas”. El maestro contestó: “para estar seguro de que no estás dormido cuando el sol comience a salir”.

A ojos de un observador adulto, los intereses de los niños pueden aparecer como algo con más o menos fuerza, con más o menos claridad, con más o menos continuidad, con más o menos utilidad para conseguir los objetivos que el mismo adulto se ha fijado en función de sus propias expectativas.

Como educador no quiero programar aquello que es espontáneo, no quiero fijar de antemano aquello que presumo movido por el hecho de estar, precisamente, presente y conectado con el aquí y el ahora. Y, entonces, ¿qué me queda? Si quiero ser respetuoso con el niño y sus necesidades lo único que me queda es aprender a confiar en la Vida.

Los niños son la imagen más fidedigna que conozco de la Vida. Los intereses de los niños emergen, de manera natural y espontánea, como lo hace la Vida, y yo, como educador, puedo estar ahí para compartirlos con ellos. Si quiero estar presente para poder sostener todo lo que aparezca; atento para no perderme semejante espectáculo; activo para poder actuar en consecuencia; empático para poder dar una respuesta adecuada y respetuosa; flexible para poder cambiar de rumbo cuando mi hacer se aleje del sentido del niño; sin duda, como proclama el sheik, debo estar despierto y no quedarme dormido.

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2 respuestas a Centros de interés

  1. Roman Roset dijo:

    Què bonic el que dius. Em sento reflectit amb tot.
    Mentre et llegia em venia al cap diferents idees. Les més cognitives eren sobre la teoria de la atribució de Heider (1896 – 1988) i les teories de expectativa x valor de Vroom (1932) [Nota: Guillem (1972), això de ficar les dates de les persones de qui parles és una mica farregós].

    Sobre la teoria de l’atribució actual, en simplificat, diu que la conducta s’inicia i regula mitjançant plans, metes, esquemes, expectatives, i atribucions (Weiner, 1992). Que intentem donar-li sentit a la nostra conducta i la conducta dels altres, buscant explicacions i causes. L’important sobre les atribucions és que es retroalimenten en l’autoeficàcia (autoeficàcia: creences sobre la perspectiva de futur que tenim de nosaltres, sense comparar-nos amb ningú altre, per aconseguir un objectiu concret). Segons Weiner, les creences sobre l’autoeficàcia per a assolir una tasca venen donades per tres factors: 1. el locus (si el fet de poder o no poder es degut a factors interns o externs), 2. estabilitat (si el fet de poder o no poder es pot modificar en el temps), 3. control (si el fet de poder o no poder es pot controlar). D’aquestes tres dimensions, el locus està molt relacionat amb l’autoestima: si puc fer una cosa i és deguda a mi, em sento molt satisfet i em motivarà… i el contrari). El control està relacionada amb emocions com la frustració, la vergonya, la gratitud, … Si vull pujar jo sol per les escales, no sóc conscient que el mes vinent seré més alt i veig que no puc controlar l’alçada dels esglaons, la posició de la barana, etc… em pot produir frustració… Com es deu relacionar tot això amb el centre d’interés dels nens? doncs no ho se… podria ser que el grau per aconseguir el seu objectiu l’influencies la construcció de l’autoeficàcia?… per a un infant menor de tres anys, quin seria el locus, la estabilitat i el control?

    Sobre el model de Expectatives x valor, el que diu simplificat es que la motivació es percep com les expectatives de l’individu per assolir una meta i el valor que té per a ell aquesta meta. Les preguntes inconscients que ens fem són: “si faig un major esforç. Podré fer-ho? i si és així, el resultat serà gratificant?” Tot això inconscientment També es curiós veure que la motivació en un centre d’atenció dels infants poden seguir un model com aquest. I si és així, llavors, quina relació hi ha entre el valor i les necessitats? Per a mi, quan dius, Guillem (1972) que confies en la Vida, el que jo interpreto es que en general per a un infant, el valor són satisfer les necessitats personals de forma intuïtiva.

  2. Hi ha massa coses a la vida que succeeixen, que passen, que emergeixen.
    Si hi estem prou atents, i hi som respectuosos, podem observar-les i tenir-ne cura…
    Educar és viure i estar prou atent a la vida; educar és preparar l’entorn per a que els essers humans hi puguin viure i desenvolupar-se; educar és tenir cura de la nostra manera de relacionar-nos amb nosaltres mateixos, amb els altres i amb l’entorn…

    Gràcies pels teus comentartis…

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