Como Rey Mago, regalo tiempo (1ª parte)

Durante estas vacaciones navideñas, he leído un par de artículos que, desde una perspectiva educativa, enfocaban el concepto de tiempo como si de un recurso se tratara. Por mi parte, con calma y sosiego, y después de una profunda respiración, quiero chillar a los cuatro vientos que me niego rotudamente a considerar el tiempo, al menos en educación, prioritáriamente, como algo que deba gestionarse, ahorrarse, racionalizarse, medirse y demás patrañas heredadas del mundo de la empresa. He dicho y, además, en paz.

En educación, el tiempo, tal y como yo lo entiendo, tiene que ver con los ciclos de la Vida, con las estaciones, con el volver a empezar, con aquello que podemos dar sin esperar, con el escuchar, con el respetar, con la paciencia, con la generosidad, con la autenticidad, con respirar… Por lo tanto, como Rey Mago, siento que, el mejor presente que puedo hacer(me) es el de regalar(me) tiempo.

Como educador entrego mi tiempo sin esperar nada a cambio. Y, aquí, aunque sólo doy, sin aparentemente recibir, no veo desequilibrio alguno. Y digo aparentemente porque, a pies juntillas, creo en la frase del gran A. Jodorosky (1929): lo que das te lo das, lo que no das te lo quitas. Cuando doy mi tiempo a otro, y en ese dar me entrego completamente, no estoy entregando nada externo a mí, sino que me estoy dando, desde dentro, a mí mismo. Y, sin duda, en esa entrega me estoy construyendo, estoy creciendo. Cuando estoy con un niño y le doy mi tiempo no lo hago para algo en concreto. No busco nada en particular. No pretendo esto o aquello. No persigo finalidades. Cuando estoy con el otro, de manera gratuita, incondicional, le doy lo que soy para que, por fortuna, condición o voluntad, si cabe, él pueda ser lo que es. Y ya.

En 1973, Michel Ende (1929 – 1995) publica Momo o la extraña historia de los ladrones del tiempo y de la niña que devolvió el tiempo a los hombres. La protagonista de esta novela – cuento  de hadas siempre me ha parecido muy cercana a mi querido C. Rogers (1902 – 1987). Para mí, una de las maneras más bonitas de dar tiempo es escuchando al otro. Veamos como lo hacía Momo:

Sabía escuchar de tal manera que la gente perpleja o indecisa sabía muy bien, de repente, qué era lo que quería. O los tímidos se sentían de súbito muy libres y valerosos. O los desgraciados y agobiados se volvían confiados y alegres. Y si alguien creía que su vida estaba totalmente perdida y que era insignificante y que él mismo no era más que uno entre millones, y que no importaba nada y que se podía sustituir con la misma facilidad que una maceta rota, iba y le contaba todo eso a la pequeña Momo, y le resultaba claro, de modo misterioso mientras hablaba, que tal como era sólo había uno entre todos los hombres y que, por eso, era importante a su manera, para el mundo.

Del gran Gendlin (1926) he aprendido a dar tiempo para que el otro pueda conectarse con aquello que tiene dentro de sí; para que el otro pueda, incluso, ponerle palabras a eso que, de momento, es sensación sentida. Dar tiempo para que las palabras del otro me lleguen, me toquen, me acaricien o me remuevan, me calmen o me enfurezcan; y, a su vez, regresen al otro sostenidas por mi presencia. Veamos como la presencia de Momo permite que su amigo Beppo halle las palabras adecuadas:

Cuando barría las calles, lo hacía despaciosamente, pero con constancia; a cada paso una inspiración y a cada inspiración una barrida. Paso – inspiración – barrida. Paso – inspiración – barrida. De vez en cuando, se paraba un momento y miraba pensativamente ante sí. Después proseguía paso – inspiración – barrida.
Mientras se iba moviendo, con la calle sucia ante sí y la limpia detrás, se le ocurrían pensamientos. Pero eran pensamientos sin palabras, pensamientos tan difíciles de comunicar como un olor del que uno a duras penas se acuerda, o como un color que se ha soñado. Después del trabajo, cuando se sentaba con Momo, le explicaba sus pensamientos. Y como ella le escuchaba a su modo, tan peculiar, su lengua se soltaba y hallaba las palabras adecuadas (sigue en Como Rey Mago, regalo tiempo (2ª parte)).

Esta entrada fue publicada en Acompañar procesos, Dentro-Fuera, Felicidad y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

7 respuestas a Como Rey Mago, regalo tiempo (1ª parte)

  1. Maria Magarolas Jordà dijo:

    El tiempo soy yo….Lo creo realmente y cuando doy tiempo, mi tiempo, me doy yo misma. Seguún como lo doy me daré mejor o peor. El tiempo és mi vida que fluye hacia los demas. El tiempo es la condición que hace posible mi relación con los demas. Cuando me dedico tiempo a mi misma lo que hago es darme la posibilidad de construirme por dentro . Es cuando espacio y tiempo se unen: me doy espacio y tiempo.
    Me ha salido de un tirón y casi que me sorprende. Será que estos dias he dado mucho tiempo y “de allò que està ple el cor, la boca en parla”.

    Maria

  2. Me ha gustado mucho el post.
    Desde hace tiempo cada vez valoro más el tiempo que comparto y que los demás eligen compartir conmigo.
    Gracias por la reflexión.

  3. Anita dinamita dijo:

    Si no le dedicamos tiempo a lo que sucede no podemos apreciar su profundidad y todo queda en las dos dimensiones. Si vivimos constantemente en las dos dimensiones todo pasa y nada nos implica…
    Implicarse en el tiempo de los niños es hoy en día un regalo, sí señor; es una suerte y un acto valiente frente al espejismo de la velocidad, la competencia y la facilidad.

    Tengo la impresión que hemos desaprendido mucho de lo que se refiere al tiempo. Las cuatro estaciones del año son un referente que rara vez tenemos en cuenta… No son lo mismo las dedicaciones del otoño, el proyectar, el sembrar, el preparar… que la ensimismada espera invernal; ni las alegrias y sorpresas primaverales o los jugosos frutos del verano!!!!
    Actualmente parece que todo funcione activando botones, automaticamente… y en estas insisto, se pierde profundidad.

    Por otro lado Guillem, gracias por rescatar a Momo.

  4. Pingback: Como Rey Mago, regalo tiempo (2ª parte) | Ser para educar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s