Empirismo y constructivismo

Me apetece hacer una relectura del empirismo a la luz del constructivismo; sobretodo, el representado por H. Maturana (1928) y J. Piaget (1896 – 1980).

Los empiristas insistían en que el conocimiento viene, primero, de la información sensorial que nos llega de fuera a dentro a través de los sentidos. De este manera, consideraban al individuo como una tabla rasa en la que se inscribían las experiencias.

Dentro de la concepción empirista se creía que el pensamiento emerge de la manipulación de símbolos y palabras. De ahí que la enseñanza de símbolos y palabras tenga mucha importancia dentro de esta tradición, tan influyente, por otro lado, dentro de nuestro sistema educativo.

En cambio, según Piaget, sólo la operatividad hace uso de símbolos y palabras, y, consecuentemente, un alto nivel de operatividad hace posible un alto nivel en el uso de símbolos y palabras. En este sentido, quiero resaltar que enseñar palabras no es lo mismo que enseñar a pensar; aunque para pensar simbólicamente las palabras sean una de las posibles materias primas a manejar.

En la concepción empirista del conocimiento, el objeto y los hechos son estímulos que, desde fuera, llaman la atención del sujeto; el estímulo provoca un efecto en el organismo. En cambio, desde el punto de vista de H. Maturana los seres vivos somos organismos determinados por nuestra estructura interna. Por ejemplo, cuando alguien no dice algo, lo escuchamos desde nosotros; es decir, no escuchamos exactamente aquello que el otro dice, sino que escuchamos aquello que nos pasa a nosotros. Y, eso que nos pasa es una cosa u otra en función de lo que, aquello que el otro a dicho, gatilla en nosotros. Por eso, en nuestra cotidianidad, cuando le decimos algo a alguien, el otro, a menudo, escucha cosas que, realmente, no le hemos dicho y puede que, lo que ha escuchado, no tengan que ver con nosotros, pero, en cambio, sí tenga que ver con él. Así pues, los estímulos externos que nos llegan los significamos a través de nosotros. Una persona dice lo que dice desde él mismo, y los que la escuchan lo hacen también desde ellos mismos. Y, a pesar de ello, a veces, incluso nos entendemos; lo cual, sin duda, supone un esfuerzo y una motivación por parte de los interlocutores. De esta manera, el hecho de entendernos y llevar a cabo proyectos en común podría ser tildado de milagro (lo que me impulsa a pensar que el fenómeno de los milagros es algo más cotidiano de lo que creemos).

En el lenguaje de Piaget, diríamos que la persona se acomoda al estímulo, al mismo tiempo que lo asimila a sus conocimientos previos; por lo tanto, el individuo ejerce un rol activo, y con su presencia le da un valor u otro al estímulo en cuestión. Esto es así porque aquello que el individuo “lee” de la realidad no depende tanto del estímulo externo como de su estructura interna.

Así pues, lo que un estímulo externo provoca en mí desencadena una dinámica de cambios estructurales, determinados por mi particular estructura interna. Ahora bien, que el estímulo externo haya activado en mí una tecla y no otras tiene que ver, también, con el hecho que yo me he encontrado con ese estímulo en concreto. O sea, el tipo de cambio interno que se desencadena en mí depende de mi estructura y, a la vez, de mi relación con el medio (en el caso del ejemplo, de la relación que establezco con la persona que se encuentra conmigo y a la que yo escucho).

Los racionalistas rechazaban la información sensorial como el principal origen de la verdad e insistían en que la mejor forma de alcanzarla era la razón pura.

Piaget es un cóctel entre empirismo y racionalismo con predominio de este último. Piaget cree en la construcción del conocimiento por la interacción sensorial y social, y el razonamiento; indisociables entre sí.

H. Maturana, desde su óptica constructivista pone énfasis en aquello que se encuentra dentro de la persona (en la estructura interna del organismo), y en el tipo relación que se establece entre la persona y su entrono.

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4 respuestas a Empirismo y constructivismo

  1. Joan Gutiérrez dijo:

    Buenas, podríamos jugar a decir (de la mano de Claudio Naranjo) que el conocimiento va a venir según el centro (mental, emocional o sensoriomotriz) que predomine en el ser, es decir, que alguien situado en lo mental quizás llega al conocimiento más fácilmente a través de la razón; y quizás alguien sobre el que predomine el centro sensoriomotriz aprende más des de lo sensorial. Y más aún, un mismo ser puede tener en momentos distintos centros inferiores activados que crean un canal concreto para aprender en un momento y espacio determinados. És decir, que alguien en que predomine un centro emocional (quién quizás aprende más des de lo relacional) un dia puede ser más activo mentalmente y en otro momento puede tener activado más lo sensoriomotriz.
    Es decir, que me imagino el embolado interno com una gran estructura psicodinámica que se mueve como una ameba, y que cuando su movimiento (vibración) es brusco, como de xoque interno, provoca una cambio en la estructura; una estructura nueva que durante un tiempo determinado vuelve a moverse con cierta libertad, hasta el siguiente cambio brusco… y así sucesivamente. Y que la dinàmica (la maquinaria, el movimento) viene marcada a nivel general por el centro predominante, pero que en instantes concretos puede ser, en ciero modo, camaleónica.

    Las implicaciones educativas serían de amplio aspectro. Pues deberíamos discernir/observar atentamente qué centro predomina en el niño y cuál tiene activado en una situación concreta (entiendo a partir de 5, 6, 7 años), y organizar una acompañamiento desde esa perspectiva, entendiendo que en momentos concretos puede ser diferente. Y sobreto respetar los momentos de cambios bruscos internos, donde intuyo que la sensibilidad está por las nubes.

    Y luego una pregunta que me surge,a ver si Guillem o alguno de vosotros le da una vuelta a esto: así como veo bastante claro que alguien donde predomina el centro mental puede ser más natural que aprenda desde la razón (pensar/deductivo); alguién que tiene un centro sensoriomotriz predominante, puede ser más natural que aprende desde lo sensorial (hacer/inductivo); ¿alguien en el que domina el centro emocional, cuál sería su forma más natural de construcción del conocimiento?. (sentir/…). Claro està que desde los tres centros se pueden utilizar las tres formas diferentes de construcción del conocimento, pero ¿cuál sería la más natural del ser con predominio del centro emocional?

    • Agarrando con fuerza tu último párrafo, y con la certeza de la equivocación por bandera, me atrevería a decir que, si enlazas hacer-inducción y pensar-deducción, el sentir podría estar vinculado con el pensamiento abductivo. La abducción, precisamente por su imprecisión original, implica un modo de pensar no lineal y podemos considerarla como la base del proceso creativo. Algunos lo vinculan con el pensamiento lateral. En la abducción, creo, la intuición tiene un papel fundamental y el razonamiento estético, por decirlo de alguna manera, podría ser uno de sus ejes principales.

      Un fuerte abrazo

  2. Joan Gutiérrez dijo:

    Bueno, esto podría explicar que, generalizando, los artistas estén situados cerca de lo emocional en el eneagrama…

    • La abducción és la manera de pensar que siguen los poetas y también está en la base del método científico. Las hipótesis de trabajo que usamos para verificar, comprobar, tesis, tienen en su estructura un fondo abductivo.
      En otro orden de cosas, Piaget, cuando habla de la etapa preoperativa (en la que el niño y la niña se relacionan con el mundo, básicamente, desde lo emocional) presenta un tipo de pensamiento peculiar. El lo llama pensamiento transductivo. Es un pensamiento que va de lo particular a lo particular. en lugar de ir de arriba a abajo (deductivo); o de abajo a arriba (inductivo); va de lado a lado, en horizontal. Este tipo de pensamiento está fundamentado en el sincretismo y la yuxtaposición; y es la base de productos tan maravillosos como el animismo, el personalismo, etc. Siento que los porcesos abductivos y los procesos transductivos están más cerca de lo que parecen; y ambos muy cerca del corazón…

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