Te veo y me veo viéndote

El jueves, a la sombra de un olivo, como P. Freire (1921 – 1997), conversábamos, Vicenç y yo, agradablemente sobre educación. Entre idas y venidas, nos dimos de bruces, ¡qué golpe de suerte!, con algo que podría ser, sin duda, la esencia de toda relación educativa: la presencia.
Según E. Tolle (1948), alguien que está presente está firmemente arraigado en su interior; de otro modo, la mente, que tiene una inercia increíble, lo arrastrará como un río salvaje. Y, como no puede ser de otra manera, estar arraigado dentro de sí significa habitar el propio cuerpo completamente. Sentir el cuerpo desde dentro. La conciencia del cuerpo nos mantiene presentes. La conciencia del cuerpo es como una ancla que nos sitúa en el aquí – ahora.

Gendlin (1926), en 1990, haciendo referencia a la relación terapéutica, hablaría de la presencia como de algo fundamental:

Quiero empezar con lo más importante que tengo que decir. La esencia del trabajo con otra persona es estar presente como ser vivo. Y eso es una suerte ya que si tuviéramos que ser inteligentes, buenos, maduros o sabios, entonces probablemente tendríamos muchos problemas pero eso no es lo importante. Lo que importa es ser un ser humano con otro ser humano, reconocer a la otra persona como otro ser. (…)
Por tanto, cuando me siento con alguien traigo conmigo mis problemas y sentimientos poniéndolos a un lado, cerca, ya que podría necesitarlos. Podría apetecerme recurrir a ellos y ver algo. También llevo, junto a mí, todo lo que he aprendido -terapia centrada en el cliente, reflejos, Focusing, Gestalt, conceptos psicoanalíticos y todo lo demás (me gustaría que fueran más)- y los pongo aquí, en mi otro lado, cerca. Si me miran a los ojos verán que sólo soy un ser tímido. Tengo que tolerarlo. Puede que no miren. Pero si lo hacen, lo verán. Verán cierta timidez, cierta evitación e inseguridad que me son propias; he aprendido que eso es normal. No necesito sentirme seguro emocionalmente y aparentar firmeza. Solo necesito estar presente. No hay una cualificación determinada del tipo de persona que debo ser. Lo que se requiere para un buen proceso terapéutico, para el proceso de desarrollo, es una persona que esté presente. Con el tiempo me he ido convenciendo gradualmente que puedo serlo. Incluso aunque tenga mis dudas cuando estoy solo, en cierto sentido objetivo sé que soy una persona.

Rogers (1902 – 1987) acuñará el término Terapia Centrada en el cliente y, algunos trasladarán el concepto, con más o menos acierto, al campo educativo. Yo, según lo vivido, y de un tiempo a esta parte, y haciendo un paralelismo, no creo que lo fundamental sea estar centrado en el niño; sino, por un lado, estar presente y, por otro, estar centrado en el niño y, a la vez, en uno mismo. En el niño y en uno mismo, en un equilibrio inestable; con mi atención dirigida a él y, al mismo tiempo y con la misma intensidad, a mi mismo.

Estoy ahí. Me despojo de todo. Ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar, diría Machado (1875 – 1939). Me quito las máscaras. Y, desde lo horizontal, desde un igualdad sentida, me encuentro con el niño. M. Buber (1878 – 1965) llamaría a este tipo de encuentro: un encuentro yo-tu. El niño no funciona como el objeto de mi intervención, sino que él y yo somos sujetos, en un mismo plano, que, en el encuentro, nos transformaremos juntos; aprendemos juntos, matizaría Maturana (1928). Cabe decir que, en ese encuentro, entre dos cuerpos, lo esencial, es poner la mirada en esa misma relación. La mirada no la dirijo al futuro, a los resultados, a mis objetivos, al currículum, a exigencias y retos. La mirada, tranquila, consciente, la coloco en ese encuentro, en el presente, en el otro y, a la vez, en mí. Y, a través de esa mirada, que mira y se mira mirando, a lo Gurdjieff (1869 – 1949), atenta, presente, yo y el otro dejamos de funcionar como máquinas y empezamos a existir.

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10 respuestas a Te veo y me veo viéndote

  1. calhetano dijo:

    Me há gustado. Me recordo tb el magnifico texto sobre el vocáblo INTER-SER (que todavia no existe en el diccionario) del poeta y Monje budista TNH.

  2. Maria Magarolas Jordà dijo:

    Ser o estar presente. La presencia como conciencia del que está presente y del que siente la presencia del otro. La sola presencia genera confianza, tranquilidad, relajación…y favorece la escucha activa, la franqueza, el acompañamiento…

  3. Usoa dijo:

    El ser humano es un ser de relación que no puede vivir ni desarrollarse sin el otro. En mi lengua el euskera gizakia el ser humano se traduce en su esencia como giza- lo social y izaki el ser Comparto un gran sentir con lo que expresan tus palabras y tus comentarios como persona que vive su propio aprendizaje y se dedica también a la educación y a la psicomotricidad. Gracias por estar presente en este momento en que te encontré recordándome varias cosas.

  4. Pingback: El cuerpo como mensaje (2/3) | Ser para educar

  5. Milene Matos dijo:

    A presença…
    No tatear das ideias
    no sentido dos ideais
    no singular do desejo de construir
    está a beleza da presença no olhar plural
    dos que estão.
    Adorei sua reflexões, parabéns Milene Matos

  6. Pingback: De la no-directividad a una atención trifocal (2/3) | Ser para educar

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