Estructura en forma de esquemas

El constructivismo entiende que el conocimiento se almacena en la mente del sujeto, y se organiza en una red que da en llamar: esquemas. De esta manera, podríamos interpretar nuestra estructura interna (véase No aprendemos a através de la instrucción) como un conjunto de esquemas conectados entre sí. Por mi parte, iría un poco más allá al pensar que, el conocimiento se almacena en el cuerpo, como globalidad funcional y viva. Y que el cuerpo, en función de la estructura de su sistema nervioso (que no sólo se encuentra en el cerebro), como cuerpo, percibe, procesa, significa y da respuesta al mundo en el que vive; y, a su vez, se ve modificado, alterado, influido, por esa misma experiencia a la cual da respuesta. En este sentido, como mínimo, habría esquemas corporales o sensoriomotores, esquemas emocionales y relacionales, y esquemas cognitivos. Esta separación, que planteo por razones pedagógicas, a la práctica, intuyo, no es tan clara y, consecuentemente, nuestras respuestas al y en el  mundo acaban fundamentadas/mediatizadas por una red de esquemas que se abrazan y actúan a la vez y, seguramente, a diferente nivel (conductas, habilidades, creencias, identidades, sistemas).

Podríamos definir esquema como la representación corporal (mental, dirían los cognitivistas; mental, emocional, corporal, diría yo) que una persona posee, en un determinado momento, de una parcela determinada de la realidad. Un esquema es una estructura -en el sentido que representa la forma y no el contenido- cuya función es representar conceptos y patrones genéricos almacenados dentro de nuestro sistema nervioso, aplicable a objetos, situaciones, experiencias, secuencias de experiencias, acciones y secuencias de acciones. Los esquemas son independientes de los símbolos que utilizamos para hacer uso de ellos. Y, a su vez, pueden expresarse en multitud de símbolos y procesos simbólicos: gestos, acciones, música, imágenes, movimientos corporales, dibujos, lenguaje verbal… pero, hay que tener presente que, el medio a través del cual se expresan no altera su aspecto operatorio. Por lo tanto, más allá del símbolo hay un esquema que lo sustenta.

Los diferentes esquemas mantienen entre sí relaciones diversas. La nueva información (emocional, cognitiva, motora, etc.) aprendida se almacena a través de su incorporación y vinculación a un esquema o a más de uno. Los conceptos previos quedan modificados por la construcción de nuevos esquemas (a lo que J. Piaget (1896 – 1980) llama acomodación); de esta manera, el aprendizaje es un proceso constructivo. Cabe decir que los esquemas pueden distorsionar la nueva información y forzarla a adaptarse a sus exigencias (a lo que J. Piaget llama asimilación). Los esquemas, a su vez, permiten hacer inferencias en nuevas situaciones. Aprender a evaluar y modificar nuestros propios esquemas es algo esencial en el proceso de aprender a aprender. A nivel emocional, L.S. Greenberg (1945), con muchos puntos en común con Gendlin (1926), define los esquemas como estructuras internas que procesan de modo preconsciente una variedad de fuentes de información cognitiva, afectiva y sensorial que nos proporciona nuestro sentido personal de significado.

Así pues, los esquemas son representaciones personales y singulares de la realidad, y forman complejos modelos internos de experiencia del sí mismo en el mundo, que acaban constituyendo una especie de mapa (véase Abrir y cerrar puertas), al estilo A. Korzysbki (1879 – 1950), que nos facilita/dificulta movernos por la realidad. A. Damasio (1944) lo confirma diciendo que nuestro cerebro elabora mapas del mundo y los almacena. J. Bruner (1915), lo corrobora afirmando que continuamente elaboramos representaciones del mundo, unos pasos antes de percibirlo, que nos sirven de faro para significar aquello que percibimos. Estos mapas son una suerte de estructuras simbólicas que construimos para poder codificar nuestra experiencia, procesarla y almacenarla. Son conexiones simbólicas entre el mundo externo y nuestro mundo mental que, por una parte, posibilitan el almacenamiento y conservación de conocimientos generales y, por otra, modifican la información recibida con la finalidad que se acomode a los mismos.

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2 respuestas a Estructura en forma de esquemas

  1. Albert villena dijo:

    Por lo que se refiere a tu idea de creacion de mapas mentales, la PNL hace una comparacion interesante en este sentido. Los mapas que contruimos en nuestro interior y a traves de los cuales visualizamos el mundo, son de las mismas ‘ciudades’ por los que transitamos; pero en funcion del individuo, este mapa puede ser tan distinto como el del metro de una gran ciudad, comparado con el de autobuses o el del alcantarillado: discurren por el mismo territorio, pero un observador ajeno podria no entender que se trata de observaciones del mismo lugar.

    • Albert,
      gracias por tu comentario.

      Como muy bien dices, Bandler y Grinder, los creadores de la PNL, incoporan en su estructura la idea de mapa y territorio; y, normalmente, en algunos cursos de PNL, los formadores de esta disciplina la enseñan a través de la metáfora de los diferentes mapas de una ciudad.

      Bandler y Grinder recogen la idea de Bateson, el cual fue uno de sus mentores.Y, el gran Bateson, a su vez, la había recibido de Korzysbki, que fue el que la creó.

      Ciertamente, la idea de mapa y territorio es extremadamente rica y, personalmente, no me canso de encontarle más y más sentido.

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