Rabindranath Tagore (1/3)

Hace unas semanas, Maria me sorprendió con un libro, Sriniketan, publicado por vez primera en Londres en 1961, de autoría compartida: R. Tagore (1861 – 1941) y L.K. Elmhirst (1893 – 1974). Después de leerlo, y con el corazón aún abierto, decido escribir este breve artículo (en tres entregas) en el que pretendo dar cuenta someramente de las opiniones y las iniciativas de Tagore en el campo educativo, que le llevaron a dedicar la segunda mitad de su vida a la educación en la India, en general, y a la educación rural, en particular.
La razón de este panegírico pedagógico es doble. Por un lado, porque, según parece, el Tagore poeta eclipsó al resto de identidades de este polifacético indio (músico, dramaturgo, pintor, filósofo, escritor, educador…). Por otro lado, porque, sin atisbo de duda por mi parte, y aunque la inmensa mayoría de la bibliografía lo obvie, situaría al Leonardo bengalí entre los grandes pedagogos del siglo XX. Sirvan, pues, estos tres fascículos como mi humilde homenaje a su figura y a su pensamiento pedagógico.

Empiezo por un paseo por las tres instituciones educativas más importantes que fundó: Santiniketan,  Visva Bharati y Sriniketan.
En 1901, cuando Tagore contaba con 40 años, fundó Santiniketan, que inició su singladura con tan solo 5 niños -número mágico- y el mismo número de maestros. En esta escuela empezó a poner en práctica la renovación que buscaba en los sistemas educativos. En 1913, recibió el premio Nobel, dotado en aquella época con ₤8.000; este dinero, al igual que todo lo que recaudó de sus muchas conferencias por todo el mundo, lo usó para potenciar y para tirar adelante sus ideas pedagógicas. El ideal principal que Tagore perseguía con la fundación de Santiniketan era hacer que el conocimiento científico influyese en la vida rural.
En 1918, Tagore funda Visva Bharati, que correspondía a lo que él creía que debía ser una universidad mundial. Tagore estaba convencido de que ninguna educación ofrecida en la India, en la escuela o en la universidad, sería completa sin un conocimiento de los estilos de vida rural, y sin un esfuerzo de las universidades para rejuvenecer la vida del campo. Para él, éste era uno de los aspectos más importantes de la actividad global de Visva Bharati.
Por otro lado, el objetivo de Sriniketan, la nueva escuela fundada aproximadamente en 1922, era proporcionar una educación general a los niños de la aldea con objeto de que pudieran ganarse la vida decentemente, pero también equiparles para que pudiesen mejorar la vida rural en todos los aspectos.

Llegados a esta parte, y sin dejar lo institucional, quiero sacar a relucir que Gandhi (1869 -1948), en diversas ocasiones, intentó de muchas maneras asociar a Tagore a su programa; pero éste intentó evitar la implicación política, deseoso de tirar adelante su proyecto pedagógico. Gandhi, con el tiempo, planificó el nuevo modelo de escuela primaria para la India. Y, aunque este modelo estuvo inspirado parcialmente en las escuelas de Tagore, también estaba regado con otras y diversas ideas con las que, posiblemente, Tagore hubiera estado en desacuerdo.

Aparcando las fachadas, me apetece empezar a desgranar las ideas pedagógicas que inspiraron estas 3 iniciativas. Tagore, amante de los árboles y de la naturaleza; apasionado del arte, la creatividad y la estética; defensor de la igualdad y de la dignidad de todas las personas (más allá de raza, género, religión, casta, poder adquisitivo, etc.), en 1901, empezó a escribir su particular poema pedagógico no hecho de palabras. Y, aquí, matizo: aún cuando las escuelas fundadas por Tagore no formaron parte de la estructura organizativa de la Oficina Internacional de las Escuelas Nuevas, que, coordinada por Adolfo Ferrière (1879 – 1960) tenía su sede en Ginebra, no se puede dudar de que en la práctica eran auténticas escuelas nuevas.

Tagore creía en la necesidad de los niños de expresar sus ideas y sus sentimientos con todo su cuerpo, no solamente en el juego, sino a través del movimiento en todas sus posibles variedades. La educación, según el premio Nobel, debía tener en cuenta el todo orgánico de la individualidad humana. Todos nuestros miembros tienen su propia fuerza y sentido de expresión. En los niños, todo el cuerpo es expresivo. Tagore, decía que, en el colegio, es donde se da el primer paso en falso, ya que se obliga a los niños a pensar sentados. Uno de los preceptos fundamentales de su sistema educativo sugiere que expresarnos sólo con palabras nos hace incompletos; siempre que, como niños, nos sintamos movidos por la emoción o nos mostremos receptivos hacia el pensamiento, necesitamos un acompañamiento adecuado del cuerpo y el movimiento. La importancia que le da al cuerpo y al movimiento corporal, y su vinculación con el pensar y el sentir, seguro, concuerdan con la visión de Naranjo (1932) y resonarían con su propósito de darles, en la escuela, un lugar privilegiado al cuerpo y a las emociones.

Siguiendo por esta vereda sensoriomotora, según el gran poeta, solamente después de almacenar cierta cantidad de experiencias sensoriales (vista, olfato, oído, gusto y sobretodo a través del tacto y el uso de las manos) en diversos campos, el niño podrá empezar a sentir la necesidad de coordinarlas y, por lo tanto, relacionar, analizar, sintetizar. En este sentido, cabe decir que el amor por los sentidos y la importancia de la mano le acercan a M. Montessori (1870 – 1952).

Para acabar esta primera entrega, e insistiendo en lo concreto y lo manipulativo, retomo el hecho de que Tagore defiende que hasta que el niño no haya tenido suficientes contactos íntimos con experiencias concretas no dispondrá del material necesario para adentrarse en el mundo de las abstracciones. Siegel, a esto, en un lenguaje neurocientífico del siglo XXI, lo llamaría integración hemisférica. J. Piaget (1896 – 1980), desde otro ángulo, lo secundaría y se alegraría que el premio Nobel de literatura hubiera puesto en práctica y en poesía las grandes teorías sobre el aprendizaje infantil que luego él, en Europa, y en prosa, escribiría. (Sigue en Rabindranath Tagore (2/3))

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9 respuestas a Rabindranath Tagore (1/3)

  1. joan dijo:

    Tagore escribió:
    Si de noche lloras por el sol,
    tampoco verás las estrellas.
    (pájaros perdidos, 6)

    Si cierras la puerta a todos los errores,
    dejarás fuera la verdad.
    (pájaros perdidos, 130)

    joan

  2. Pingback: Rabindranath Tagore (2/3) | Ser para educar

  3. roman dijo:

    Molt interessant Guillem, gràcies,,, he estat buscant més sobre Tagore pedagog i he trobat un enllaç molt interessant.
    http://www.iacat.com/revista/recrearte/recrearte03/Tagore/tagore.htm

    Copio d’una publicació de Tagore del 1906!
    “Lo que hoy en día llamamos aquí una escuela en realidad es una factoría, y los profesores forman parte de ella. A las diez y media de la mañana, la fábrica abre sus puertas al toque de campana; después, y a medida que los profesores comienzan a hablar, la máquina empieza a funcionar. Los profesores dejan de hablar a las cuatro de la tarde, hora en que la factoría se cierra y los alumnos vuelven a sus casas llevándose algunas dosis de un saber manufacturado. Más tarde, este saber es probado mediante un examen y seguidamente etiquetado”.
    (De “El problema de la educación”, publicado en la revista Bangadarsham en junio de 1906)

    roman

  4. Pingback: Desempolvando a Tolstoi (1/2) | Ser para educar

  5. Pingback: Krishnamurti: dentro y fuera | Ser para educar

  6. Marta dijo:

    Muchas gracias por el artículo, me ha encantado!!!

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