Una escalera mental

5078125821_2d85f59f4f_bEl cielo, cubierto de nubes, me transmite calma y serenidad. Reposo en el peldaño superior de la escalera que da acceso al espacio de los mayores. Como si de un grifo generoso se tratara, los niños van llegando. Uno trás de otro, dispersos. Hoy, me da la sensación que, en esa separación física se da también una especie de divorcio emocional; pareciera que entre ellos no hubiera nada en común. Así, de ese modo los veo, van entrando del afuera al adentro para dejar sus mochilas.

Cuando uno entra en la casa de madera, a mano izquierda, encuentra una estantería blanca donde cada uno de los niños tienen su casillero. A la manera de un panal, las celdas cuadradas, de arriba a abajo y de izquierda a derecha, están adjudicadas, una para cada uno, empezando por el de más edad y terminando por el más joven. El casillero de cada cual es un espacio privado e íntimo y, a pesar de estar abierto, sin puerta, hemos consensuado un norma que nos da tranquilidad y seguridad a todos. A saber: cada niño sólo puede acceder a las pertenencias de su casillero y, sin pedir permiso, no podrá tocar el contenido de la taquilla de sus compañeros.

Sigo observando y, al rato, cada gota de agua se une a las que se va encontrando, aquí y allá, y, ese reguero infantil que yo percibía discontinuo va convirtiéndose, ante mi atónita mirada, y por la suma de todas sus partes, en un maravilloso río. De repente, Erik, con sus 5 años, se me acerca. Ayer, Tania trajo un libro que guardó en su casillero. Erik me pregunta: ¿Puedo cogerlo? Es que tengo muchas ganas de mirarlo. Hoy es miércoles y Tania no va a asistir al proyecto. Entonces, le digo: A mi también me gustó mucho ese libro. Tania, ayer, lo guardó en su casillero. ¿Cómo te sentirías tú si alguien te cogiera alguna cosa de tu casillero sin permiso? Erik, como si el haber ido hacia adentro le hubiera hecho entrar en un espacio silencioso, responde en voz baja: mal. Yo, me agacho, me pongo a su altura, le acompaño con mi mirada, mi mano y mi plena atención, y le digo: ¿qué sientes ahora? Erik no dice nada e, inconscientemente, coloca su mano encima de su barriga. Yo redirijo la mía hacia ese lugar y estoy con él en silencio. El cielo se despeja, y los rayos de luz de un sol que parece dormido entran por la puerta. A Erik se le ilumina la cara y su sonrisa interna emerge nítida y contundente. Con determinación, me contesta: Podemos llamarla y preguntarle.

Según Siegel, en La mente en desarrollo (2007), los procesos de integración son esenciales, entre otras cosas, para una construcción coherente del yo. Una de las integraciones que propone es la del cerebro superior (corteza cerebral) con el inferior (tronco cerebral y sistema límbico). En los niños, el cerebro superior todavía está en desarrollo y, este proceso no culminará hasta pasados los 20 años. Por lo tanto, asumiendo esta inmadurez (El cerebro del niño (2012)) podemos acompañarlos en la construcción de una especie escalera mental entre la parte baja y la parte alta del cerebro. Una de las maneras de hacerlo es invitándoles a usarlo; es decir, evitar resolver sus problemas y resistir la tentación de acudir en su ayuda incluso cuando sus elecciones, a nuestros ojos, no nos parezcan del todo acertadas. Acompanyarlos en un uso integrado del cerebro superior nos lleva, desde la responsabilidad, a respetar los procesos de autonomía de los niños. Unos procesos de autonomía que necesitan, también, de nuestro Amor y de nuestros límites. Un respeto que nos invita a estar ahí y darles el protagonismo en una serie de procesos que son fundamentales: la toma de decisiones, la gestión emocional, el entenderse a sí mismos, la empatía y la emergencia del sentido de la ética.

Esta entrada fue publicada en Acompañar procesos, Neurociencia, Sentir - Pensar - Hacer y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s