Socialización y escuela (1/3)

Últimamente, y hablo de una sensación, parece que los niños deben socializarse. De boca de algunos políticos me ha llegado el siguiente mensaje: la escuela pública, por ser obligatoria, ofrece la mejor vía de socialización, ya que, en ella, se da, obligatoriamente, un reflejo de nuestra realidad social; es decir, multiculturalidad, multiconfesionalidad, pluralismo de ideas y valores, diferentes niveles económicos, etc.

Por mi parte, quiero manifestar mi profundo desacuerdo con este mensaje y, sin tapujos, quiero tildarlo, me lo permito, de demagogo y perverso. Y, en este artículo y en los dos que le siguen, voy a probar de explicarme y desarrollar mi argumentación. Un razonamiento, el mío, que perseguirá, por un lado, aclarar el concepto de socialización; y, por otro, desmoronar la idea de que colocar a un grupo de niños, más o menos variado, en un determinado espacio (sea éste público o privado) es condición, necesaria y suficiente, para su supuesta socialización.

Empezaré diciendo que, según mi punto de vista, el ser humano no necesita socializarse, puesto que, por defecto, de serie, ya es un ser social. Es decir, el ser humano es un animal (mamífero para más detalles) que para desarrollarse, para poder desplegar todo su potencial interno, necesita vivir en grupo, en comunidad. Y, por lo tanto, en este aspecto, formaría parte del grupo de animales que requieren, de la manada, la horda o el rebaño. Ahora bien, en el ser humano, debemos ir un poco más allá de lo natural y, parafraseando a Maturana (1928), podemos afirmar que un Ser es y se hace humano no con su nacimiento, sino a través del vivir en la interrelación entre lenguaje y emociones con otros seres humanos. Y, esto, este aspecto relacional y cultural, puede darse antes del nacimiento, durante o después del mismo; e, incluso, no darse nunca. Es decir, un Ser es y se hace humano cuando lo tratan (y se siente tratado) como tal. Y, ese como tal, para mí, sin duda, implica, necesariamente, un ingrediente fundamental: Amor.

Los seres humanos además de ser animales naturales somos, a su vez y a otro nivel, animales culturales. Y, en ambos aspectos, un ser humano, sólo puede devenir persona en sociedad. Y, concretamente, en el aspecto cultural, de la misma manera que el mar es el medio natural para el pez; la sociedad es el medio natural para el ser humano. Y, desplegando esta analogía, me atrevería a decir que, al igual que el pez no ve que está en el mar y que vive gracias a estar en él; la mayoría de veces, el hombre no ve que está en la sociedad y que vive gracias a estar en ella.

El ser humano necesita, pues, del grupo por dos motivos: primero, como el espacio donde encuentra seguridad y posibilidad de desarrollarse, y, segundo, como el medio natural-cultural donde poder emerger verdaderamente como ser humano en el lenguaje y las emociones.

Entonces, si el ser humano vive en la sociedad como pez en el agua, ¿qué quiere decir que debe pasar por un proceso de socialización? ¿Acaso el pez, para poder nadar en el mar, debe hacer antes un cursillo? Y, concretamente, ¿qué quiere decir socializarse? Mi particular experiencia, me ha llevado a definir el proceso de socialización de la siguiente manera. A saber: la socialización es un proceso según el cual el ser humano aprende a ser autónomo en comunidad. Y, eso, sí es importante aprenderlo y acompañarlo. Socializar no significaría uniformizar, igualar, adaptar, nivelar, aborregar… Socializar significa poder desplegar todo nuestro potencial y creatividad interna (única, singular e intransferible) en comunidad (porque, por nuestro origen natural y cultural no podemos hacerlo en otro espacio), de tal manera que, el resto puedan hacer, a su vez, lo propio. (Sigue en Socialización y escuela (2/3))

Esta entrada fue publicada en Acompañar procesos, Amor, Libertad y Autonomía y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Socialización y escuela (1/3)

  1. margamassot dijo:

    Molt interessant.
    Esperant els altres dos de l’entrega.
    Ptns
    m

  2. Pingback: Socialización y escuela (2/3) | Ser para educar

  3. Pingback: Métodos y aprendizaje | Ser para educar

  4. Pingback: La mirada de la gata (1/2) | Ser para educar

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