Despedidas y adioses (2/2)

(Viene de Despedidas y adioses (1/2)) Constatamos también que, desde el momento en el que el niño sabe que ya no seguirá en nuestra escuela, vale la pena no perder de vista la idea de proceso. Es probable que haya altos y bajos, miedos, alegrías, llantos, dudas, emociones de todo tipo… Idas y venidas que, creo, es imprescindible acompañar de manera cercana y respetuosa.

Las marchas que hemos vivido a lo largo de nuestra trayectoria me llevan a plantearme que, podría ser interesante que, en algún momento, los educadores pudiéramos conversar con algún tutor o maestro de la nueva escuela a la que va a asistir el niño. Incluso, y según el niño y la relación que haya tenido con nuestra escuela y con el grupo, podría ser importante que, antes de la baja efectiva, el grupo (todos y el niño que se va) y los educadores pudiéramos visitar la nueva escuela a la que va a asistir el niño que se va.

Por lo vivido hasta el momento, es importante tener en cuenta que el hecho de que un niño deje nuestra escuela para irse a otra despierta preguntas en los niños que se quedan. Preguntas del tipo: ¿Por qué no me marcho yo a otra escuela?, ¿cuándo me marcharé yo?, ¿por qué quieres cambiarte de escuela?, ¿por qué tus padres quieren que te cambies de escuela?, ¿vamos a seguir viéndonos?, ¿podré venir a visitaros?, etc. Y que, claro está, es importante, también, poder acompañar todas estas dudas e incertidumbres.

Sin duda, pasado el tiempo, y después de que el niño haya dejado de asistir a nuestra escuela, sería interesante seguir cuidando eso que ya sabemos que no se rompe: el vínculo entre el niño y la escuela. Por lo que hemos podido constatar durante nuestra experiencia, los niños que se quedan recuerdan de manera natural (comentarios, anécdotas, menciones, etc.) al niño que ya no está. A su vez, en diferentes ocasiones, los adultos acompañantes aprovechan las actividades cotidianas (la hora del cuento, los desayunos compartidos, la línea del silencio, etc.) para recordar al niño que ya no asiste. Además, nos parece importante señalar que, sería conveniente, si el niño lo pidiera, que el niño pudiera visitar, alguna mañana, a sus antiguos compañeros de escuela; e, incluso, que el grupo pudiera visitar la nueva escuela del niño que ya no está.

Sólo me queda agradecerles ampliamente a todos los niños que han estado en nuestro proyecto, y a sus familias, haber andado lo andado; y haberlo hecho de la mano. Y, en especial, agradecerles a nuestra pequeña pionera y a su familia, con todo el cariño de que soy capaz, los 5 cursos compartidos. Han sido muchas las alegrías y las penas, los esfuerzos, las conversaciones, los aprendizajes, los abrazos, las risas, las anécdotas… Ha sido mucha Vida entrelazada. Y, han sido muchos procesos: algunos, en los que hemos estado al lado de ella; otros, en los que ella ha estado a nuestro lado. Gracias, de todo corazón.

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3 respuestas a Despedidas y adioses (2/2)

  1. Pingback: Despedidas y adioses (1/2) | Ser para educar

  2. Mar dijo:

    Gràcies Guillem per les teves paraules. Les recollim amb amor.

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