Normas y límites (3/3)

(Viene de Normas y límites (2/3)) Los límites entrarían en escena:

    1. a causa de esa interdependencia “yo – mundo”. La imposibilidad de “estar fuera del mundo” para, desde ahí, aprender como funciona, nos lleva, por decirlo de alguna manera, a hacer algo que no sabemos hacer; a aprender las reglas de juego mientras jugamos.

    2. por el hecho de pertenecer a sistemas particulares (familiares, sociales y culturales) con una red de vínculos que nos afectan inconscientemente en nuestro quehacer cotidiano.

    3. a causa de nuestra particular historia personal de interacciones (nuestras propia deriva personal, diríamos) que va ajustando determinados patrones de hacer, sentir y pensar.

Por otro lado, cuando debemos aplicar límites de manera reiterada, en exceso, nos podemos plantear:

  • ¿Es una cuestión del entorno? Pudiera ser que el entorno no estuviera preparado para poder satisfacer las verdaderas necesidades de los niños. El tener que aplicar demasiados límites nos informa de un entorno no adecuado, y, por lo tanto, funciona como una alarma para indicarnos que algo no funciona y debemos atenderlo. Entonces, podemos preguntarnos:

    • ¿Existe algún peligro?

    • ¿Hace falta algo en el ambiente para que el niño o la niña puedan satisfacer alguna de sus necesidades (sensoromotoras, emocionales, cognitivas, sociales…)?

    • ¿Hay alguna actitud de los adultos que estamos en el espacio que impide que el espacio pueda vivirse como un entorno seguro y relajado?

    • ¿Existe algo en el ambiente que lo convierta en inadecuado?

    • ¿Es importante crear un nuevo espacio?

    • ¿El niño no encuentra su lugar (cuestiones relacionales)?

    • ¿El niño se encuentra en un proceso de adaptación (físico, emocional, cognitivo)?

  • ¿Es una cuestión del niño o de sus sistema familiar? Pudiera ser que el niño o su entorno requieren de una mirada más atenta y profunda. Por decirlo de alguna manera, con esa necesidad excesiva de límites el niño o su sistema familiar, desde su sufrimiento, nos están queriendo contar algo. Entonces, podemos preguntarnos:

    • ¿Es una manera que usa el niño para reclamar nuestra atención?

    • ¿Es una manera que tiene para provocar nuestra reacción?

    • ¿Tienen el niño y/o su familia toda la información que requieren?

    • ¿La normativa de centro les supone (al niño y/o a la familia) un gran esfuerzo personal?

    • ¿Vive el niño algún tipo de bloqueo emocional?

    • ¿Es una manera de huir, de desconectarse?

    • ¿En casa, le falta amor y/o atención?

    • ¿En casa, respetan sus necesidades y sus procesos?

    • ¿Existe algún desorden en su sistema familiar?

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3 respuestas a Normas y límites (3/3)

  1. Pingback: Normas y límites (2/3) | Ser para educar

  2. Anna dijo:

    Gràcies per tantes preguntes.

    • A vegades, no em permeto dubtar.
      A vegades, m’agradaria tenir-ho tot clar, o, si més no, algunes coses.
      A vegades, visc el dubte com un símptome de feblesa.
      A vegades, voldria viure en un món més cert, més segur, més confiable…

      A vegades, voldria confiar en la Vida.

      Gràcies per poder fer preguntes, encara.

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