Actitudes, intenciones, respeto y circularidad (2/3)

5417511996_f8583b054a_o(Viene de Actitudes, intenciones, respeto y circularidad (1/3)) Voy a analizar la situación:

Por una parte, voy a analizar el respeto a las vivencias de ambos, niña y adulto.

  1. La niña manifiesta claramente (de manera verbal y no-verbal) que, en ese momento, no le apetece la comida. Y cuando, a pesar de su negativa, acaba recibiendo el plato de arroz, sencillamente, se ve obligada a aceptar la vivencia del adulto.

  2. El adulto no acepta el mensaje que recibe de la niña. Y, finalmente, con su acción transmite que la niña no tiene derecho a su propia vivencia.

Por otra parte, voy a analizar los objetivos y la intención del adulto.

Los adultos que preparamos esas actividades culinarias nos planteamos una serie de objetivos. A saber: a) Valorar la importancia del esfuerzo y del trabajo en equipo; y b) Comer sano. Así mismo, el adulto de nuestra escena cree que, después del esfuerzo y para lograr los objetivos, es imprescindible que todos los niños y niñas acaben comiendo arroz con verduras. Y, vale la pena decir que, durante esos campamentos, la niña de nuestro ejemplo no quiso participar más en los talleres de cocina.

Vamos un poco más allá:

Si, en el caso anteriormente descrito, delante de la primera negativa, yo hubiera respondido, por ejemplo, “¿No la quieres ni probar?”, y después de la segunda negativa, hubiera contestado, “Está bien”, y, acto seguido, me hubiera dirigido al siguiente comensal; entonces:

  1. Candela hubiera sentido que el adulto aceptaba su vivencia.

  2. Yo no hubiera tratado de imponer mis “intenciones” a la niña.

  3. Yo hubiera diferenciado mis objetivos a largo plazo (valorar el trabajo en equipo, comer sano, etc.) de la vivencia de la niña en el aquí y ahora (no me apetece el arroz).

  4. Yo hubiera aceptado dos perspectivas a la vez: la mía y la de la niña; reconociendo mi propia vivencia y, a su vez, separándola de la de la niña. Y, a ambas, dándoles el mismo valor.

Aprender a separar mis vivencias de la de los niños, y actuar en consecuencia, me ayuda a respetarme a mí mismo y, a la vez, a respetar a los demás. Así mismo, saber delimitar me lleva a tener en cuenta la propiedad de la circularidad en toda comunicación humana:

  1. preguntarme si las respuestas de los niños pueden estar relacionadas con mis actitudes.

  2. cuestionarme si mi manera de actuar tiene algo que ver con aquello que el niño me genera. (Sigue en Actitudes, intenciones, respeto y circularidad (3/3))

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2 respuestas a Actitudes, intenciones, respeto y circularidad (2/3)

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