El paso de infantil a primaria (1/3)

Hablar del “cambio de etapa de infantil a primaria” (a partir de ahora sólo cambio de etapa) me empuja a presentar, aunque sea brevemente, una serie de conceptos que, creo, son imprescindibles para poder abarcar la complejidad de esta salto. Ahí van.

Primer imprescindible. El cambio de etapa no implica necesariamente un cambio evolutivo significativo.

Está claro que, cuando hablamos de la transición de infantil a primaria, lo indicamos así porque pensamos, aunque sea inconscientemente, que, algo en el niño ha cambiado (digamos, algo significativo porque, “cambio” siempre hay); y, por lo tanto, y en función de ello (en función de eso que suponemos ha cambiado), le invitamos a un nuevo espacio (el cambio de infantil a primaria, habitualmente, implica un cambio de aula y de edificio), con nuevas maneras de hacer, pensar y sentir (ese cambio, también implica, un cambio en las metodologías y en las tecnologías utilizadas en la relación alumno-materia-maestro; y, a menudo, también, un cambio en las actitudes). Así pues, con la actual manera de abordar el tema del cambio de etapa, parecería que se sobreentiende que el cambio de etapa implica, inevitablemente, un salto evolutivo en bloque; y que, por lo tanto, una cosa (el cambio evolutivo) lleva a la otra (el cambio de etapa); es decir, como si cambio de etapa y cambio evolutivo fueran parejos y de la mano. Pues bien, según mi punto de vista, nada más lejos de la realidad. Según mi experiencia, creo, es necesario separar, por un lado, el cambio de etapa (a la que todos los niños, al parecer, están obligados e, inevitablemente, les vendrá desde afuera); y, por otro, el cambio evolutivo (que todos los niños acabaran transitando, aunque cada cual lo hará a su ritmo y a su manera e, inevitablemente, les vendrá desde adentro). Cabe decir, sin embargo, que, a veces, en algunos casos, ambos cambios coinciden; pero, repito, no porque deban ir juntos, sino porque, a veces, el azar o ciertas circunstancias personales los solapan.

Segundo imprescindible. Si cambio de etapa y cambio evolutivo son algo distinto, entonces, ¿en qué cambio evolutivo está cada niño cuando cambia de etapa de infantil a primaria?

Antes de presentar las etapas evolutivas, quiero matizar que cuando hablamos ese tipo de etapas, en Piaget (1896 – 1980) y en otros, estamos considerando que:

  1. El proceso de adaptación, en los seres vivos, tiende a desplegar capacidades para poder gestionar y gestionarse con éxito en un entorno cada vez más amplio.

  2. El proceso de adaptación, tal y como plantea Wilber (1949) , Gardner (1943) y Piaget, persigue, de alguna manera, aumentar progresivamente la capacidad de descentramiento.

  3. El proceso de adaptación es continuo (aunque no lineal ni siempre progresivo), pero podemos establecer una serie de estadios o etapas. Ahora bien, los cambios de etapa no son ni continuos ni claros, e implican siempre una crisis y una cierta reorganización.

  4. Los estadios se suceden en un determinado orden que se ha estudiado que es el mismo en todos los niños y niñas, pero esto no se debe a que estén “pre-programados”, sino al hecho de que cada estadio se eleva sobre el inmediatamente previo a él. De alguna manera, cada estadio, primero, se diferencia del inmediatamente anterior, para, luego, transcenderlo e integrarlo; es decir, para construir cada uno de los estadios usamos el “material” ya asimilado de la etapa anterior. Cabe mencionar que aunque el orden de los estadios es el mismo en todos los niños y niñas el ritmo y la duración no es igual en todos ellos. Las edades mencionadas por Piaget y otros son aproximadas y términos medios; y en ellas se admiten amplias desviaciones.

  5. Para facilitar la lectura, en este escrito utilizaré edades medias que, ciertamente, y por mi experiencia, no se ajustan casi nunca, salvo en determinados casos, a la realidad de lo observado; ya que, habitualmente, las etapas son un poco más largas. (Sigue en El paso de infantil a primaria (2/3))

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