Sobre mi

Mi nombre es Guillem Massot  Magarolas.    Nací el 1 de julio de 1972, en Tarragona.

Desde hace 20 años, me siento vinculado a la infancia y la educación. Para mí, educador es igual a persona. Opino que lo más difícil para un educador es transformarse en persona, quitarse las máscaras, deshacerse del rol. Tengo la sensación que, en este camino, he llegado donde estoy, no tanto por sumar conocimientos, sino más bien por despojarme de ellos. Según mi experiencia, intuyo que este trayecto dura toda la vida, y es importante trabajarse en tres direcciones: el sentir, el hacer y el pensar. Un educador crece en la media que se desarrolla de manera congruente en estos tres centros.

No estoy ligado a ninguna escuela. Creo firmemente que quien educa es la persona, no la escuela o la técnica, sino su actitud, su relación con la vida, su esencia. Las teorías, las técnicas son muletas, que en ciertos momentos nos pueden ser útiles, pero cuando entramos en contacto con el otro es necesario soltarlas, contando únicamente con nosotros mismos; somos nuestros únicos recursos y hacer uso de ellos es todo un arte.

Pienso que como educador no puedo educar más allá de mis propios límites. Voy sintiendo seguridad a media que voy siendo consciente de ellos. De ahí que lo único que puedo transmitir es mi manera de relacionarme conmigo mismo, con los otros y con el mundo. No puedo dar lo que no tengo.